martes, 1 de septiembre de 2015

If It Comes To Trush Again - Capitulo 2

Capitulo 2

"Después Del Show"

Entonces echó la mano hacia atrás y giró la muñeca, y Broduey, que estaba esperando la señal, comenzó a tocar de inmediato. La canción era rápida, pegadiza, y aunque ya la había oído un millón de veces, empecé a saltar por la emoción que me provocaba. Había algo en los cuerpos ruidosos y asfixiantes que se rozaban contra mí, en las vibraciones ensordecedoras de la música a todo volumen, y en el sol ardiente que nos quemaba a todos que provocaba descargas eléctricas a toda la muchedumbre allí reunida. A mí me dio un subidón. Apenas era capaz de imaginarme lo que debía sentir León en esos momentos. Su voz se armonizaba con la música de un modo perfectamente sincronizado. No importaba lo que sintiera en el escenario, a la hora de tocar, León era un profesional. Las incontables horas de ensayo y los conciertos en locales pequeños que había dado por toda la zona habían dado resultado. Tenía una voz espectacular. Del gentío surgió un coro de chillidos agudos cuando por el micrófono resonaron las primeras estrofas por todo el recinto abierto. Era una de las primeras canciones del grupo, un clásico de los D-Bags, y muchas de las personas que me rodeaban comenzaron a corearla. Como había visto a León escribir las letras de algunas de sus canciones, me causó impresión ver que la gente coreaba ahora esas mismas letras, sobre todo teniendo en cuenta el tamaño de la muchedumbre. Brillaba al tocar y cantar. La atractiva media sonrisa de sus labios distraía de la canción. Siempre me sorprendía que pudiera cantar y tocar la guitarra al mismo tiempo. Yo apenas sería capaz de hacer una de esas dos cosas. Cami agitaba las manos en el aire y chillaba y gritaba a su pareja, y yo hice lo mismo. Me sentía feliz de poder estar allí para apoyarlos, a él y al resto del grupo. Bueno, quizás a Diego, no. La canción acabó y la multitud respondió con un rugido estruendoso, incluidos los dos chicos que tenía delante de mí. Para León y sus compañeros fue algo extático. Se merecían ese éxito. Para la siguiente canción, León dejó la guitarra a un lado y sacó el micrófono del pie. El escenario era más amplio que el del bar de Pete, había más espacio para caminar, y también más espacio para que León tonteara. Empezó la siguiente canción, y paseó la mirada por la multitud del mismo modo que solía hacerlo conmigo. Eso me preocupó un poco, pero lo dejé pasar. Estaba emocionado por encontrarse allí, emocionado por actuar. Había vuelto a su antiguo yo, el tipo agresivamente atractivo que había visto por primera vez en el escenario. Ese comportamiento cargado de sexualidad me pareció excesivo en ese momento, pero al público que me rodeaba le encantaba. Por todas partes, veía manos extendidas hacia él, incluso desde las filas que tenía detrás de mí. No tenía muy claro qué esperaban todas aquellas mujeres. ¿Qué saltara de cabeza desde el escenario? Fruncí el ceño. Sería mejor que no lo hiciera. Podía hacerse daño... o podían abrazarlo hasta matarlo. Apoyó un pie en uno de los altavoces y se inclinó para darle la mano a una admiradora, y me pregunté por qué había elegido a ésa en concreto. ¿Le gustaría su cabello? ¿O era la que estaba más emocionada de esa fila? ¿Era la que tenía las… ganas más grandes? Meneé la cabeza en un gesto negativo y procuré apartar de mi cabeza esas ideas. Tenía tantas cosas en las que concentrarse que probablemente ni siquiera pensaba en lo que hacía. Simplemente reaccionaba ante una admiradora que le pedía un poco más. Y claro que podían tocarle. No era una arpía tan celosa como para no soportar unas cuantas caricias. Dentro de lo razonable, claro. Además, León era muy capaz de mantener limitados al escenario toda aquella clase de tonteos. Nunca se comportaba de ese modo cuando cantaba en nuestra vida diaria. Nadie se daría cuenta entre las actuaciones de que ya era casi una estrella del rock. La verdad es que para cualquiera que no tuviera la experiencia necesaria, hasta podía parecer alguien perezoso, pero yo sabía que su mente siempre estaba activa, aunque sólo estuviera tomándose una copa en el bar. Conforme la temperatura del espectáculo subía, empecé a preguntarme si se quitaría la camiseta. No era una idea tan absurda. Ya lo había hecho antes en otras actuaciones. Por lo que me habían dicho, en un par de ocasiones. Se limpiaba el sudor de la cara con la parte inferior de la camiseta siempre que podía, y dejaba así a la vista todos sus abdominales, cada uno de ellos definidos con precisión. A juzgar por la sinfonía de gritos que se oían cada vez que lo hacía, seguro que al público le hubiera encantado que lo hiciera. Bueno, a la mayoría del público al menos. No tenía muy claro cómo me sentiría si todas aquellas mujeres se quedaban mirando a mi novio de ese modo. Tampoco estaba muy segura de que me gustara la idea de que dejara a la vista su tatuaje. Eso me preocupaba más. Pero después de pasarse el borde de la prenda por la cara, dejaba que la tela de la camiseta blanca cayera hasta cubrirle de nuevo. Preferí pensar que él también quería que el tatuaje siguiera siendo un secreto, algo sólo entre los dos. Y así debía ser. Aunque estaba sobre su cuerpo, pertenecía a nuestra intimidad. Era lo que lo había mantenido en contacto conmigo mientras estábamos separados. Nos había ayudado a unirnos más cuando volvimos a estar juntos. Una vez que se acabó el tiempo que tenían para actuar, los miembros del grupo hicieron unas cuantas reverencias y Leónn agradeció al público su atención. Mientras caminaba hacia atrás por el escenario lo vi más feliz que nunca. Sus ojos me buscaron entre la multitud. Estaba equivocada. La cara con la que me miró fue la más feliz que jamás le vi. La multitud a nuestro alrededor comenzó a dispersarse. Algunos se quedaron para ver la siguiente actuación, mientras que otros se marcharon para buscar otros espectáculos. Me llevé tres de esos pósters como recuerdo. Cami entrelazó un brazo con el mío entre risas y tiró de mí hacia el escenario. Los chicos se dedicaban a saludar al público y a desmontar sus instrumentos y aparatos. León tomó su valiosa guitarra y me sonrió al mismo tiempo que me hacía un gesto mientras bajaba del escenario. Cami y yo nos acercamos a la barandilla metálica que separaba la zona de bastidores del público. Por si acaso la valla no era advertencia suficiente, había un par de guardias de seguridad con camisetas amarillas que se dedicaban a indicar a los admiradores que se alejaran. Me quedé esperando en el sitio por donde sabía que saldría León, y por un momento deseé tener el valor de colarme detrás de la valla. Quería estar con él, quería darle un abrazo de felicitación, pues sentía que el pecho me iba a estallar de orgullo. Sin embargo, era una zona que estaba fuera del alcance de la gente corriente, como yo, y no quería montar una escena haciendo que me echaran aquellos tipos robustos, frente a los cuales el portero del bar de Pete parecía un enclenque. Suspiré mientras veía a Broduey y Maxi salir del escenario. Cuando vi a Diego inclinarse para darse un largo beso con lengua con una rubia antes de salir del escenario, deseé una vez más que mi hermana estuviera allí. Anna era muy atractiva para cualquier hombre, y podía entrar en sitios vetados a chicas corrientes como yo. León salió después de lo que me pareció una eternidad. Sin guitarra y sin el resto de los chicos del grupo. Aceleró el paso hacia mí y saltó la valla metálica. Los guardias de seguridad lo miraron, pero estaban más interesados en mantener a la gente fuera, y no dentro. Un pequeño grito surgió del grupo de admiradores que esperaban a su dios del rock, pero ese dios se dirigió directamente hacia mí. Me rodeó de inmediato con los brazos y me levantó dándome un abrazo de oso. Pensé que con ese típico comportamiento exuberante suyo sería capaz de subirme a uno de sus hombros y dar vueltas sobre sí mismo conmigo encima. Le hubiera dejado hacerlo si no hubiera estado segura de que también me hubiera dado unas cuantas palmadas en el trasero, lo que me habría puesto colorada como un tomate. También prefería que hiciera ese tipo de cosas en un entorno más privado. Además, Cami y yo no éramos las únicas chicas que estábamos esperando al grupo. Por eso me eché a reír, pero le rodeé el cuello con los brazos para asegurarme de que no se dejara llevar mucho. Su olor me envolvió de inmediato. El aroma inconfundible que era exclusivamente suyo. Limpio, masculino, seductor… Era un olor que se me quedaba pegado, incluso en sueños. León se echó a reír también y me apretó con fuerza, y el aire se me escapó de los pulmones hasta que me dejó en el suelo de nuevo. Se apartó un poco y sus ojos de aquel color verde imposible me miraron fijamente.
—¡Ha sido tan divertido! Me alegro de que hayas venido… ¿Te ha gustado?
Los ojos le centellearon bajo un rayo de sol cuando me agarró de los hombros y se agachó un poco para mirarme directamente a los míos. Me reí más al oír la pregunta. ¿Lo decía en serio? Por supuesto que me había gustado. Me encantaba verlo actuar. Ponía una cara muy dulce cuando mostraba esa alegría. Era una expresión casi inocente. Le puse las manos en las mejillas y asentí.
—Me ha encantado. ¡Son increíbles! Me siento muy orgullosa, León.
Su rostro resplandeció todavía más al oír mis alabanzas, y luego pareció darse cuenta de algo que hasta ese momento se le había pasado por alto. Me echó un poco hacia atrás y bajó la mirada hacia mi pecho. Juro que sentí cómo me subía la temperatura del cuerpo sólo con esa mirada. Se detuvo a la altura de mi ombligo, que seguía al aire. Torció la boca con una mueca maliciosa y luego me miró de nuevo a los ojos con aquella mirada que surgía de debajo de unas pestañas perturbadoramente largas. El deseo voraz de su mirada fue suficiente para acelerarme la respiración. Los momentos de inocencia de León no solían durar mucho.
—Me gusta tu camisa.
Su voz era puro sexo fundido. Sí, sexo… fundido.



¡HEY! ¿Como estan? Ok, no me maten, estuve un poco desaparecida, lo sé,pero mañana no se pierdan el maraton de 5 capitulos!!!.
Saludos a España, Argentina, Venezuela, Paraguay, Republica Dominicana, Brasil, Chile, mi México Lindo y querido XD y no se cual más país me esta leyendo , bue... Hasta Mañana!!

Jany

lunes, 3 de agosto de 2015

If It Comes To Trush Again - Capitulo 1

Capitulo 1

"Mi Novio La Estrella De Rock"

Según el meteorólogo del Canal Cuatro, era el verano más caluroso jamás registrado en México. Como sólo llevaba allí poco más de un año, me fié de lo que decía el buen hombre. Notaba el calor de la piel de cada persona por todos los empujones y tropezones de quienes me rodeaban. El roce de mi cuerpo contra aquellos desconocidos me provocaba cierto desagrado. E incluso resultó más repugnante que algunos desconocidos pensaran que, por estar en un grupo tan apiñado, tenían la posibilidad de invadir mi espacio personal. Esa tarde me quité a tortazos más manos del culo que todas las veces que había estado en el bar de Pete. El sudor me chorreaba por la espalda y empapaba la camiseta que llevaba puesta, y por un momento maldije la ropa que había elegido. Levanté la vista hacia el cielo azul, completamente despejado, el sol del mediodía me dio de lleno en los ojos y me cegó. Me subí más las mangas cortas de la camisa negra que llevaba puesta y luego intenté hacerme un nudo sobre el ombligo con las dos puntas inferiores, como MaryAnn, una de las protagonistas de la Isla de Gilligan. Luego sonreí al recordar por qué la llevaba puesta y qué hacía en mitad de aquella multitud de cuerpos sudorosos.
Miré por encima de las pocas filas de gente acalorada que tenía delante de mí, me fijé en el escenario vacío y una oleada de nerviosismo me recorrió el cuerpo; pero no por mí, sino por mi novio. Era su gran día, para él y para su grupo, y empecé a moverme impaciente mientras esperaba a que subiera a ese escenario. Sabía que aparecería en cualquier momento para agarrar ese micrófono, y que la multitud que lo esperaba rugiría con un aullido ensordecedor. Estaba impaciente. Alguien me agarró por los brazos desnudos.
—¿No te parece increíble, Violetta? ¡Nuestros chicos van a tocar en este auditorio!
Miré a una de mis mejores amigas, compañera de trabajo y confidente: Camiila. No tenía la cara cubierta de sudor como yo, y sólo parecía estar algo sofocada, pero eso le daba un aspecto precioso. Sin embargo, le brillaban los ojos tanto como a mí. Su novio también tocaba por primera vez en el México Music Festival. Yo también la agarré por el brazo y, con la voz un poco aguda por la impaciencia, respondí:
—¡Lo sé! Todavía no me creo que Maxi les consiguiera una actuación aquí. Moví de un lado a otro la cabeza, impresionada porque que mi novio fuera a tocar en el mismo sitio donde Reik actuaría esa misma noche. Jesse y Joy tocarían durante los dos días siguientes. Cami apartó la mirada cuando un desconocido se dio de bruces con ella. El tipo parecía completamente emporrado. Con un gesto de resignación, se volvió de nuevo hacia mí y me dio con la coleta de cabello Castaño/Pelirrojo en la cara.
—Broduey me dijo que tuvo que esforzarse mucho para conseguirles este sitio. ¡Y es perfecto! Una tarde de sábado de un día de verano perfecto, y justo entre dos grandes actuaciones. No puede ser mejor.
Alzó la mirada hacia el cielo y los rayos del sol se reflejaron en las letras blancas de la camiseta negra que llevaba, idéntica a la mía. En ella se veía en grandes letras el nombre completo de nuestro grupo favorito, los Douchebags, aunque a menudo lo acortaban a D-Bags por motivos publicitarios. Asentí cuando volvió a mirarme.
—Lo sé. León me dijo que…
 Un repentino estallido de sonido me interrumpió y miré de inmediato hacia el escenario. Sonreí de oreja a oreja al ver lo que había llamado toda la atención de la ruidosa muchedumbre. Nuestros D-Bags por fin habían decidido conceder al público el favor de aparecer. Las filas que se encontraban justo delante de la puerta de acceso al escenario comenzaron a saltar y a aullar cuando Maxi y Diego salieron en primer lugar. La actitud de Maxi era la de siempre, tranquila, y saludó al público con una sonrisa y un leve gesto de la mano. Luego se acercó al micrófono mientras se colocaba la guitarra. Le grité, pero los gritos de la gente que nos rodeaba no le permitió oírme. Paseó los ojos de color café claro por la multitud con una mirada nerviosa mientras se ajustaba la cinta de la guitarra sobre los hombros. El comportamiento de Diego fue completamente diferente. Era el primo salido de Maxi, que siempre andaba buscando llamar la atención. Al salir corrió arriba y abajo por la parte delantera del escenario chocando la mano del público y luego levantó el puño varias veces. Sus ojos, también claros, buscaron entre la multitud, y aunque no le gritaba a él, me oyó. Nos vio a Cami y a mí algo alejadas de la primera fila, y nos señaló con la mano. Luego levantó dos dedos formando una uve delante de la boca e hizo unos cuantos movimientos sugerentes con la lengua que me pusieron las mejillas coloradas, más de lo que el sol asfixiante había conseguido. Aparté la mirada de inmediato. Muchas de las personas que nos rodeaban a Jenny y a mí se volvieron hacia nosotras y se echaron a reír. La vergüenza que sentía se triplicó.
—¡Mmmm, Diego! —exclamó Cami con descaro, y luego se echó a reír con el gentío.
Meneé la cabeza en un gesto negativo, y deseé que mi hermana, Anna, no estuviera ese día en la toma de fotos para el calendario del restaurante Hooters. Así quizá podría mantener un poco a raya a su especie de novio. Mientras tanto, Broduey había aparecido en el escenario y, al ver el descarado comportamiento sexual de Diego, miró hacia donde estábamos nosotras. Sonrió y saludó con la mano antes de mandarle un beso a Cami. Ella lo atrapó en el aire y se lo devolvió. Su sonrisa dulce se hizo más amplia, pero después de saludarnos, se volvió para fijarse en dónde estaba, y en sus ojos oscuros apareció una expresión de asombro.
Su gesto me hizo reír, y me alegré de que aquel chico, que era tan buena persona, dedicara unos segundos a disfrutar de su éxito. Un momento después, el volumen de los gritos se hizo tan fuerte que me empezaron a pitar los oídos. Las chicas que estaban a mi lado, que parecían tener como mucho catorce años, comenzaron a abrazarse las unas a las otras y a exclamar: «¡Dios, Dios! ¡Ahí está! ¡Santo cielo, qué bueno está! ¡Oh, madre mía, madre mía!» Sonreí y volví a menear la cabeza. Me sorprendía y divertía a la vez el efecto que mi novio roquero tenía en la gente. Por supuesto, lo entendía perfectamente. Recordaba muy bien la impresión que me causó la primera vez que lo vi. Y, en realidad, todavía lo hacía. El simple hecho de verlo salir lleno de confianza al escenario, un lugar que le pertenecía por completo, me provocó un cosquilleo por todo el cuerpo y un deseo enorme de tenerlo. León se dirigió con pasos lentos hacia el micrófono. O quizá se trataba de su paso habitual, pero mi mente había apretado el botón de acción a cámara lenta. Fuera cual fuera el motivo, me pareció que tardaba una eternidad en llegar hasta el micrófono. Caminó con una mano en alto, con la que saludaba al gentío que lo aclamaba, y se pasó la otra por maraña de pelo espesa, cuidadosamente despeinada, como si acabara de levantarse de la cama. El calor y el sudor hacían que su mata de color castaño claro resaltara todavía más, lo que me daba unas ganas tremendas de comérmelo. Me mordí el labio inferior mientras él daba los últimos pasos lentos hacia el micrófono, y paseó la mirada por el público mientras ajustaba la altura del pie.
Sabía por propia experiencia qué sentían las personas de la primera fila al recibir la mirada de esos ojos de color verde oscuro. León tenía una forma de mirar que te hacía sentir la única persona del mundo, aunque estuvieras rodeada de una multitud; y si a eso le añadías su media sonrisa tremendamente seductora, el resultado era un hombre capaz de hacerte arder con una sola mirada. A mí ya me estaba encendiendo, y ni siquiera me había mirado directamente todavía. Mientras giraba la cabeza de un lado a otro con la esperanza de verme, me fijé en su mandíbula, tan fuerte, tan masculina, tan increíblemente atractiva que casi te encogía el estómago. Las chicas que estaban a mi espalda también lo pensaban. Oí claramente entre el griterío cosas como «Esta noche me lo llevo a casa», «Dios, está para follárselo». Me resistí al impulso de darme la vuelta y decirles que llegaban tarde y que estaba pillado, y en vez de eso me concentré en no apartar la mirada de él. Sabía que no debía sentirme celosa o irritada por los comentarios de sus admiradoras, pero me parecían menos apropiados que los de las chicas de catorce años.
Los ojos de León acabaron de buscar entre la otra mitad de la multitud, y finalmente miró hacia donde estábamos. Nos localizó a Cami y a mí casi de inmediato, como por arte de magia. Mi amiga agitó la mano para saludarlo y luego le silbó. Me sonrojé y le sonreí cuando sus ojos de increíble intensidad se clavaron en los míos. Me hizo un gesto con la cabeza y movió los labios para decir: «Te quiero».
Las estúpidas que estaban detrás de mí empezaron a gimotear cuando se creyeron que se lo decía a ellas. Me contuve de nuevo para no decirles que lo conocía, y que era mío. Eso no cambiaría lo más mínimo lo que sentían por él y, en cambio, provocaría que me acosaran con una lluvia de preguntas sobre nuestra vida privada. Unas preguntas con unas respuestas que no quería dar a unas completas desconocidas. Ya había tenido muchas de ésas en la universidad antes de que León y yo comenzáramos a estar juntos. En vez de eso, moví los labios con discreción y le respondí que yo también lo quería antes de levantar los dos pulgares como gesto de ánimo. Se echó a reír al ver el gesto y meneó la cabeza. Estaba claro que confiaba plenamente en que la actuación iba a ir de miedo. Y así sería. No cabía duda de que León se había preparado a conciencia desde hacía años para ese momento. Había tocado en bares y clubes de todo Los Ángeles y luego en México, después de que murieran sus padres. En cierto sentido, llevaba preparándose para ese momento toda la vida. Se colgó una guitarra del hombro y rodeó el micrófono con la mano. Los gritos se intensificaron de nuevo cuando quedó claro que iba a hablar. Oí su risa cálida por el sistema de altavoces, y luego:
«¡Hola, México!» Las chicas que me rodeaban comenzaron a saltar y a corear su nombre. Me eché a reír e intenté apartarme de las más enloquecidas, pero no tenía adónde ir, así que acabé tropezando con un par de tíos que tenía delante de mí.
Murmuré unas cuantas disculpas cuando se volvieron para mirarme fijamente, y la voz de León me impactó de nuevo.
 —Somos los D-Bags… por si no lo sabian. —Se produjo otra oleada de gritos—. Y tenemos algo para ustedes… si lo quieren.
 Alzó una ceja después de decirlo, y se quedó mirando a unas cuantas de las chicas que estaban en primera fila y que se comportaban de un modo demasiado sugerente para mi gusto, pero sabía que estaba fingiendo. Aunque el gesto de la cara decía «luego puedes follarme», no era eso lo que sentía en el corazón. Yo estaba en su corazón. Mierda, yo estaba tatuada encima de su corazón. Sonreí al darme cuenta de que ninguna de las mujeres presentes era consciente de ello. Bueno, aparte de Cami y Ludmila.
León levantó un dedo para acallar al gentío. Sorprendentemente, consiguió disminuir los gritos.
—¿Lo quieren? —preguntó de un modo sugerente.
La multitud indicó con gritos que quería lo que les ofrecían. Cami le gritó su respuesta poniéndose las manos alrededor de la boca, y yo la imité. Me fijé en que León movía la cabeza al mismo tiempo que flexionaba la mano. Broduey ya estaba sentado delante de la batería y movía el cuerpo siguiendo un ritmo que sólo oía él, al mismo tiempo que hacía girar una de las baquetas entre los dedos. Vi que mientras León contemplaba a la multitud, Diego intentaba que un par de chicas se levantaran las camisetas. No quise saber si lo conseguía. León se llevó una mano al oído.
—Bueno, si lo quieren, tengo que oírlos pedirlo.
Se oyeron más gritos y más aullidos, y, a mi espalda, continuaron las sugerencias obscenas, pero no me importó. Ya no me importaba ninguna de ellas, porque León volvía a mirarme fijamente, y la expresión de pura felicidad de su cara fue suficiente como para que merecieran la pena todas aquellas mujeres descaradas, todos los individuos que intentaban manosearme y todos los desconocidos sudorosos. Cuando me sonrió, tuve la sensación de que su alma cobraba vida. A él le encantaba aquello. Aparte de mí, era lo único para lo que vivía León. Era cierto que se esforzaba por comportarse como si no le importara, como si fuera algo que hacía simplemente por las noches. Sin embargo, con el tiempo me había dado cuenta de que era su modo de manejarlo. Creo que una parte de León temía que se lo arrebataran. No había tenido la mejor de las infancias.
De hecho, lo había tenido bastante difícil. Podía contar detalles horribles que harían que la mayoría de la gente saliera corriendo a refugiarse en la bebida y las drogas. León, no obstante, había encontrado la música, y la música, junto a un apetito sexual intenso y saludable, lo habían salvado de pasar la vida esclavizado por unas adicciones que le hubieran destrozado la mente.



Buenoooo, creo que es un capitulo demasiado largo XD, elMiercoles subo el segundo. Gracias a todas por su poyo. Las AMO mucho.

Jany

sábado, 1 de agosto de 2015

Unreflecting - Capitulo 163 - ULTIMO CAPITULO

Capitulo 163

"Jamas Te Abandonaré"

Él se acomodó frente a mí, rodeándome con sus brazos y estrechándome con fuerza. Después de volver a besarme con ternura, murmuró: «Gracias», y yo me sonrojé, pero lo abracé con fuerza. Él apoyó la cabeza en el hueco entre mi cuello y el hombro y, meciéndose contra mi piel, dijo suavemente: «Lo siento».
Me retiré un poco y él alzó la cabeza para mirarme. Parecía satisfecho, aunque un poco avergonzado.
—No pretendía... comportarme casi como una nenaza. —Negó con la cabeza y me miró mientras yo soltaba una breve carcajada al recordar el día en que lo acusé de eso.
Le acaricié la mejilla y él alzó la cabeza para observarme.
—¿Qué puedo hacer para asegurarte de que no lo eres?
Sonrió con dulzura ante mi comentario.
Su sonrisa dio paso a un leve gesto de preocupación y me miró de nuevo.
—Ha pasado mucho tiempo, y hubo una época en que pensé que nosotros jamás... —Se encogió de hombros mientras buscaba las palabras adecuadas—. Supongo que me sentí un tanto... agobiado, y lo lamento. —Me miró al tiempo que en su rostro se pintaba una adorable sonrisa—. Confieso que perdí los nervios. Y me siento avergonzado.
—No tienes nada de que sentirte avergonzado. —Esbozó una breve y maliciosa sonrisa y me ruboricé al comprender la interpretación que había dado a mis palabras. Tras soltar una carcajada, le acaricié el pelo y lo besé durante largo rato. Luego, me aparté, deslicé los dedos sobre su mejilla y, procurando adoptar un tono de voz lo más tranquilizador posible, dije—: No debes arrepentirte nunca de decirme lo que realmente sientes... o temes.
Cambiamos de postura, de forma que yo estaba boca arriba y él prácticamente tumbado sobre mí. Tomé su rostro en mis manos mientras él sonreía satisfecho.
—No me ocultes nada. Quiero saber..., quiero saber lo que sientes, aunque creas que no lo deseo, aunque te cueste decirlo. —Apartó los ojos de los míos pero yo lo obligué con ternura a volver la cabeza y mirarme de nuevo—. Te amo. Jamás te abandonaré.
Él asintió y se relajó sobre mí, sus brazos debajo de mi espalda, su frente apoyada en mi cuello. Suspiré y le empecé a pasar los dedos una y otra vez a través de su pelo, volviéndole a veces la cabeza para besarlo, y él suspiraba y me abrazaba con fuerza. Y así, nuestra
primera noche juntos, en el sentido figurado y literal del término, concluyó mientras yo lo estrechaba entre mis brazos y lo consolaba. Y eso me produjo una sensación de profunda y emotiva compenetración con él. Mientras mis dedos le acariciaban el pelo, tranquilizándolo hasta que se quedó dormido, no dejó de estrecharme contra él, y comprendí que nunca dejaría de hacerlo. El amor que sentíamos el uno por el otro, aunque no había sido planeado ni previsto, como nunca lo es el amor, nos había marcado a ambos de forma irreversible hasta la médula. No podía desvanecerse. No podía transferirse a otra persona. Probablemente no sería siempre fácil..., pero existiría siempre..., siempre. Y, cuando sentí que el sueño me vencía, al mismo tiempo experimenté una profunda sensación de paz.

FIN.

Ahora si, esta historia termino, pero recuerden que la Segunda temporada se estrena este Lunes 3 de Agosto. Gracias a cada una de las lectoras que siguieron esta historia fielmente. En el grupo de WhatsApp estare escribiendoles adelantos de la segunda Temporada, si quieren estar en el grupo, comenten su numero. Eso es todo, hasta el Lunes. Las AMO

Jany

jueves, 30 de julio de 2015

If It Comes To Trush Again - Sinopsis

Sinopsis:

Violetta estaba decidida a no volver a causar esa clase de dolor a nadie más, en especial a León, ese hombre talentoso y vital que se había convertido en dueño de su corazón. Pero la vida siempre presenta nuevos desafíos y complicaciones para cada relación. Después de todo, León es una estrella de rock, y las chicas que acuden a sus conciertos pueden ser muy convincentes. Cuando León se embarque en una prolongada gira que los mantendrá separados durante varios meses, la confianza y la seguridad de Violetta se verán comprometidas y Violetta sentirá que hasta su propio amor será puesto a prueba. ¿Será capaz de mantenerlo vivo contra viento y marea?

Estreno 3 de Agosto

Jany

Unreflecting - Capitulo 162

Tenía los ojos llenos de lágrimas y los cerró mientras movía la mano que tenía apoyada en nuestras caderas y la subía por mi costado, abrazándome con fuerza, como si no soportara estar separado ni unos centímetros de mí.
—No quiero estar sin ti —murmuró.
—Estoy aquí, León —Tomé la mano y la coloqué sobre mi corazón, que latía con furia—. Estoy contigo..., a tu lado—. Mis ojos también se humedecieron, y los cerré al sentir la emoción que me embargaba.
Lo besé de nuevo y él apoyó su mano sobre mi corazón, casi como si temiera que al retirarla yo dejaría de ser real. Yo apoyé mi mano sobre su corazón, sobre el tatuaje, y ambos sentimos la vida que latía en el otro. Abrí los ojos y escruté su rostro mientras lo besaba una y otra vez con ternura. Él se relajó un poco cuando mis besos y los latidos de mi corazón aliviaron su angustia, pero no abrió los ojos.
En ese momento me perdí, observándolo, observando la emoción y el placer, e incluso los momentos de dolor que dejaba entrever su rostro. Los acompasados latidos de su corazón empezaron a acelerarse, junto con su respiración, y lo besé con dulzura al tiempo que los gemidos guturales que emitía hacían que mi respiración se acelerara también. Sabía que él estaba a punto de alcanzar el orgasmo, pero estaba tan fascinada observándolo que casi dejé de prestar atención a las maravillosas cosas que ocurrían en mi cuerpo. No podía concentrarme en nada más que en la expresión de su rostro y el dolor que denotaba su voz.
En el preciso momento en que comprendí que estaba a punto de correrse, abrió los ojos y me tocó la mejilla con la mano que había tenido apoyada sobre mi corazón.
—Por favor —murmuró con vehemencia—. Estoy a punto, Violetta. —Inspiró entre dientes y gimió suavemente—. No quiero... no quiero hacerlo solo. —Aún tenía los ojos húmedos, como si en cualquier momento fuera a resbalar una lágrima sobre su mejilla, y mis ojos se humedecieron también.
—Estoy aquí, León. No estás solo..., jamás volverás a estar solo.
Dejé de concentrarme en lo que le hacía y empecé a prestar atención a lo que él me hacía a mí. Ese pequeño cambio mental bastó para que alcanzara el clímax. Lo abracé con fuerza y me entregué sin reservas, asegurándole que estaba con él, y él alcanzó el orgasmo al mismo tiempo que yo. Luego, cuando ambos alcanzamos juntos la cumbre, nos miramos a los ojos y dejamos simultáneamente de respirar, dejamos de hablar, y, en silencio, experimentamos algo increíblemente profundo... juntos.
Nuestros labios se encontraron mientras el fuego nos abrasaba a los dos; al principio con intensidad, mientras nos besábamos profunda y apasionadamente, y luego amainando lentamente hasta dar paso a unas dulces caricias, sin apenas tocarnos, al tiempo que el fuego en nuestro interior remitía y se convertía en unas ascuas dispuestas a prender de nuevo cuando llegara el momento adecuado.


PENULTIMO CAPITULO!!

Bien...No es por nada pero solo falta un capitulo y se acaba esta historia....PERO ESPEREN!!! Una Buena noticia, habra segunda temporada :D y se llamara "If It Comes To Trush Again" o si les da flojera IICTTA XD, en minutos les subo la sinopsis. Para las lectoras de Wattpad, verifiquen mi perfil y encontraran el album de la segunda temporada.
El ultimo episodio lo publicare el sabado (1 de Agosto) y el estreno de If It Comes To Trush Again sera el día Lunes 3de Agosto!!

Jany


Unreflecting - Capitulo 161

Capitulo 161

"No Te Vayas"

Cuando León me besó con ternura, mi hermana, que nos observaba desde la mesa de los chicos, dijo que envidiaba nuestra relación, dirigiendo de paso a Diego una mirada cargada de significado que él ignoró por completo. No pude evitar preguntarme si mi hermana lograría domar a ese D-Bag, o quizá se domarían mutuamente. Cuando la noche siguiente vi a Diego tocarle el culo a otra chica, y mi hermana trajo a casa a un modelo de Calvin Klein (juro que es cierto), supuse que no era probable.
En cualquier caso, no me importaba. Yo tenía a mi hombre y él me tenía a mí. Tardamos otros tres meses, pero al fin me tuvo toda para él. La primera vez que estuvimos juntos como novios legítimos coincidió con la fecha en que, hacía exactamente un año, yo había visto a León cantar en el bar de Pete por primera vez. Nos tomamos nuestro tiempo, saboreando cada momento y cada sensación.
Él cantó mi canción en voz baja mientras se desnudaba y me desnudaba a mí, con voz grave, ronca y llena de emoción. Yo traté de reprimir las lágrimas. Cuando llegó la parte de la larga sección instrumental, y sus caricias se hicieron más... intensas, ambos nos olvidamos del resto de la canción y quedó muy claro que seis meses de separación y abstinencia no habían conseguido sofocar nuestro ardor. En todo caso, la espera lo había potenciado, y significó más para ambos. Lo significaba todo.
Nuestro reencuentro en el plano sexual fue intenso y profundamente emotivo, como lo había sido buena parte de nuestra relación. Él no dejó de murmurar palabras tiernas mientras hacíamos el amor: lo bonita que era yo, lo mucho que me había echado de menos, lo mucho que me necesitaba, lo vacío que se había sentido, lo mucho que me amaba. Yo no podía articular palabra y decirle que sentía lo mismo que él, pues estaba demasiado conmovida por la emoción que denotaba su voz. De pronto, dijo algo que se me clavó en el alma.
—No te vayas..., no quiero estar solo. —Al mirarme vi que tenía lágrimas en los ojos—. No quiero volver a estar solo. —A pesar de la intensidad de las sensaciones que estaba experimentando en esos momentos, sentí la profunda soledad que transmitía.
Tomé su rostro en mis manos, sin dejar de movernos.
—Yo... jamás... —Lo besé con furia para tranquilizarlo, y él se volvió hacia mí, mientras permanecíamos tumbados en la cama de costado, sin perder el contacto, moviéndonos al unísono, haciéndonos el amor.


ULTIMOS CAPITULOS!!

Jany

Unreflecting - Capitulo 160

Capitulo 160

"D-Bags"

A veces, era duro superar los recuerdos de haber tenido que oír esos momentos íntimos, y de, en cierta ocasión, haber visto yo a León con otra mujer.
Un día, León me echó en cara el haberme acostado con Tomas después de haber pasado él y yo una larga y apasionada tarde. Se había sentido traicionado por mi conducta, y me confesó lo mucho que le había dolido y que había influido de forma decisiva en su decisión de marcharse esa fatídica noche. Había procurado ocultar lo mucho que le molestaba que yo estuviera con Tomas, y lo mucho que le había afectado el que yo me acostara con él después del maravilloso día que León y yo habíamos pasado juntos. No tuvo reparos en manifestarme el dolor que le había causado. Pero luego, casi al instante, se arrepintió de haberme gritado y sepultó la cabeza entre las manos. Al principio, se resistió, pero al fin dejó que lo rodeara con mis brazos, susurrándole al oído lo mucho que lo sentía mientras él derramaba algunas lágrimas.
Los dos nos habíamos herido en lo más profundo. Pero procurábamos no dejar que el otro permaneciera encerrado en su dolor o su ira. Hablábamos de ello, aunque significara mantener una noche una charla de dos horas en el aparcamiento del bar de Pete, cuando yo, deshecha en lágrimas y sin medir las consecuencias, le eché en cara el trío que se había montado un día, y él me reprochó el haberme visto abandonar apresuradamente el club con Tomas sabiendo exactamente cómo acabaría la noche y quién ocupaba realmente mi pensamiento. Pero al fin resolvimos nuestras diferencias, y seguíamos haciéndolo.
Nos llevó un tiempo, pero hallamos cierto equilibrio entre amistad, amor y pasión. León me abrazaba cada vez que entrábamos en el bar de Pete y me besaba sin inhibiciones después de cada actuación, lo cual me abochornaba y a la vez me encantaba. Permanecía cerca de mí sin agobiarme, y me concedía el espacio que necesitaba sin distanciarse.
Ludmila me decía repetidamente que hacíamos buena pareja y que nunca había visto a León tan pendiente de una mujer como lo estaba de mí. Yo la creí, dado que Ludmila lo conocía desde hacía tiempo y conocía también su faceta negativa. No dejaba de sorprenderle que León fuera capaz de estar sólo con una mujer. Una noche me llevé cierta sorpresa al sorprender a Cami y Broduey besándose apasionadamente en el cuarto del personal. Broduey se sonrojó al igual que había hecho cuando nos sorprendió a León y a mí. Pero Camila se echó a reír, al igual que había hecho León. Avergonzada, pero sonriendo complacida al comprobar que su relación iba a las mil maravillas, cerré rápidamente la puerta y corrí a contarle a León la noticia. Él sacudió la cabeza y, riendo, me dijo que Maxi mantenía una discreta relación con Naty. Todo indicaba que los D-Bags empezaban a sentar cabeza.


Volvi!! con 3 capitulos. Maraton!!

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Jany