sábado, 1 de agosto de 2015

Unreflecting - Capitulo 163 - ULTIMO CAPITULO

Capitulo 163

"Jamas Te Abandonaré"

Él se acomodó frente a mí, rodeándome con sus brazos y estrechándome con fuerza. Después de volver a besarme con ternura, murmuró: «Gracias», y yo me sonrojé, pero lo abracé con fuerza. Él apoyó la cabeza en el hueco entre mi cuello y el hombro y, meciéndose contra mi piel, dijo suavemente: «Lo siento».
Me retiré un poco y él alzó la cabeza para mirarme. Parecía satisfecho, aunque un poco avergonzado.
—No pretendía... comportarme casi como una nenaza. —Negó con la cabeza y me miró mientras yo soltaba una breve carcajada al recordar el día en que lo acusé de eso.
Le acaricié la mejilla y él alzó la cabeza para observarme.
—¿Qué puedo hacer para asegurarte de que no lo eres?
Sonrió con dulzura ante mi comentario.
Su sonrisa dio paso a un leve gesto de preocupación y me miró de nuevo.
—Ha pasado mucho tiempo, y hubo una época en que pensé que nosotros jamás... —Se encogió de hombros mientras buscaba las palabras adecuadas—. Supongo que me sentí un tanto... agobiado, y lo lamento. —Me miró al tiempo que en su rostro se pintaba una adorable sonrisa—. Confieso que perdí los nervios. Y me siento avergonzado.
—No tienes nada de que sentirte avergonzado. —Esbozó una breve y maliciosa sonrisa y me ruboricé al comprender la interpretación que había dado a mis palabras. Tras soltar una carcajada, le acaricié el pelo y lo besé durante largo rato. Luego, me aparté, deslicé los dedos sobre su mejilla y, procurando adoptar un tono de voz lo más tranquilizador posible, dije—: No debes arrepentirte nunca de decirme lo que realmente sientes... o temes.
Cambiamos de postura, de forma que yo estaba boca arriba y él prácticamente tumbado sobre mí. Tomé su rostro en mis manos mientras él sonreía satisfecho.
—No me ocultes nada. Quiero saber..., quiero saber lo que sientes, aunque creas que no lo deseo, aunque te cueste decirlo. —Apartó los ojos de los míos pero yo lo obligué con ternura a volver la cabeza y mirarme de nuevo—. Te amo. Jamás te abandonaré.
Él asintió y se relajó sobre mí, sus brazos debajo de mi espalda, su frente apoyada en mi cuello. Suspiré y le empecé a pasar los dedos una y otra vez a través de su pelo, volviéndole a veces la cabeza para besarlo, y él suspiraba y me abrazaba con fuerza. Y así, nuestra
primera noche juntos, en el sentido figurado y literal del término, concluyó mientras yo lo estrechaba entre mis brazos y lo consolaba. Y eso me produjo una sensación de profunda y emotiva compenetración con él. Mientras mis dedos le acariciaban el pelo, tranquilizándolo hasta que se quedó dormido, no dejó de estrecharme contra él, y comprendí que nunca dejaría de hacerlo. El amor que sentíamos el uno por el otro, aunque no había sido planeado ni previsto, como nunca lo es el amor, nos había marcado a ambos de forma irreversible hasta la médula. No podía desvanecerse. No podía transferirse a otra persona. Probablemente no sería siempre fácil..., pero existiría siempre..., siempre. Y, cuando sentí que el sueño me vencía, al mismo tiempo experimenté una profunda sensación de paz.

FIN.

Ahora si, esta historia termino, pero recuerden que la Segunda temporada se estrena este Lunes 3 de Agosto. Gracias a cada una de las lectoras que siguieron esta historia fielmente. En el grupo de WhatsApp estare escribiendoles adelantos de la segunda Temporada, si quieren estar en el grupo, comenten su numero. Eso es todo, hasta el Lunes. Las AMO

Jany

jueves, 30 de julio de 2015

If It Comes To Trush Again - Sinopsis

Sinopsis:

Violetta estaba decidida a no volver a causar esa clase de dolor a nadie más, en especial a León, ese hombre talentoso y vital que se había convertido en dueño de su corazón. Pero la vida siempre presenta nuevos desafíos y complicaciones para cada relación. Después de todo, León es una estrella de rock, y las chicas que acuden a sus conciertos pueden ser muy convincentes. Cuando León se embarque en una prolongada gira que los mantendrá separados durante varios meses, la confianza y la seguridad de Violetta se verán comprometidas y Violetta sentirá que hasta su propio amor será puesto a prueba. ¿Será capaz de mantenerlo vivo contra viento y marea?

Estreno 3 de Agosto

Jany

Unreflecting - Capitulo 162

Tenía los ojos llenos de lágrimas y los cerró mientras movía la mano que tenía apoyada en nuestras caderas y la subía por mi costado, abrazándome con fuerza, como si no soportara estar separado ni unos centímetros de mí.
—No quiero estar sin ti —murmuró.
—Estoy aquí, León —Tomé la mano y la coloqué sobre mi corazón, que latía con furia—. Estoy contigo..., a tu lado—. Mis ojos también se humedecieron, y los cerré al sentir la emoción que me embargaba.
Lo besé de nuevo y él apoyó su mano sobre mi corazón, casi como si temiera que al retirarla yo dejaría de ser real. Yo apoyé mi mano sobre su corazón, sobre el tatuaje, y ambos sentimos la vida que latía en el otro. Abrí los ojos y escruté su rostro mientras lo besaba una y otra vez con ternura. Él se relajó un poco cuando mis besos y los latidos de mi corazón aliviaron su angustia, pero no abrió los ojos.
En ese momento me perdí, observándolo, observando la emoción y el placer, e incluso los momentos de dolor que dejaba entrever su rostro. Los acompasados latidos de su corazón empezaron a acelerarse, junto con su respiración, y lo besé con dulzura al tiempo que los gemidos guturales que emitía hacían que mi respiración se acelerara también. Sabía que él estaba a punto de alcanzar el orgasmo, pero estaba tan fascinada observándolo que casi dejé de prestar atención a las maravillosas cosas que ocurrían en mi cuerpo. No podía concentrarme en nada más que en la expresión de su rostro y el dolor que denotaba su voz.
En el preciso momento en que comprendí que estaba a punto de correrse, abrió los ojos y me tocó la mejilla con la mano que había tenido apoyada sobre mi corazón.
—Por favor —murmuró con vehemencia—. Estoy a punto, Violetta. —Inspiró entre dientes y gimió suavemente—. No quiero... no quiero hacerlo solo. —Aún tenía los ojos húmedos, como si en cualquier momento fuera a resbalar una lágrima sobre su mejilla, y mis ojos se humedecieron también.
—Estoy aquí, León. No estás solo..., jamás volverás a estar solo.
Dejé de concentrarme en lo que le hacía y empecé a prestar atención a lo que él me hacía a mí. Ese pequeño cambio mental bastó para que alcanzara el clímax. Lo abracé con fuerza y me entregué sin reservas, asegurándole que estaba con él, y él alcanzó el orgasmo al mismo tiempo que yo. Luego, cuando ambos alcanzamos juntos la cumbre, nos miramos a los ojos y dejamos simultáneamente de respirar, dejamos de hablar, y, en silencio, experimentamos algo increíblemente profundo... juntos.
Nuestros labios se encontraron mientras el fuego nos abrasaba a los dos; al principio con intensidad, mientras nos besábamos profunda y apasionadamente, y luego amainando lentamente hasta dar paso a unas dulces caricias, sin apenas tocarnos, al tiempo que el fuego en nuestro interior remitía y se convertía en unas ascuas dispuestas a prender de nuevo cuando llegara el momento adecuado.


PENULTIMO CAPITULO!!

Bien...No es por nada pero solo falta un capitulo y se acaba esta historia....PERO ESPEREN!!! Una Buena noticia, habra segunda temporada :D y se llamara "If It Comes To Trush Again" o si les da flojera IICTTA XD, en minutos les subo la sinopsis. Para las lectoras de Wattpad, verifiquen mi perfil y encontraran el album de la segunda temporada.
El ultimo episodio lo publicare el sabado (1 de Agosto) y el estreno de If It Comes To Trush Again sera el día Lunes 3de Agosto!!

Jany


Unreflecting - Capitulo 161

Capitulo 161

"No Te Vayas"

Cuando León me besó con ternura, mi hermana, que nos observaba desde la mesa de los chicos, dijo que envidiaba nuestra relación, dirigiendo de paso a Diego una mirada cargada de significado que él ignoró por completo. No pude evitar preguntarme si mi hermana lograría domar a ese D-Bag, o quizá se domarían mutuamente. Cuando la noche siguiente vi a Diego tocarle el culo a otra chica, y mi hermana trajo a casa a un modelo de Calvin Klein (juro que es cierto), supuse que no era probable.
En cualquier caso, no me importaba. Yo tenía a mi hombre y él me tenía a mí. Tardamos otros tres meses, pero al fin me tuvo toda para él. La primera vez que estuvimos juntos como novios legítimos coincidió con la fecha en que, hacía exactamente un año, yo había visto a León cantar en el bar de Pete por primera vez. Nos tomamos nuestro tiempo, saboreando cada momento y cada sensación.
Él cantó mi canción en voz baja mientras se desnudaba y me desnudaba a mí, con voz grave, ronca y llena de emoción. Yo traté de reprimir las lágrimas. Cuando llegó la parte de la larga sección instrumental, y sus caricias se hicieron más... intensas, ambos nos olvidamos del resto de la canción y quedó muy claro que seis meses de separación y abstinencia no habían conseguido sofocar nuestro ardor. En todo caso, la espera lo había potenciado, y significó más para ambos. Lo significaba todo.
Nuestro reencuentro en el plano sexual fue intenso y profundamente emotivo, como lo había sido buena parte de nuestra relación. Él no dejó de murmurar palabras tiernas mientras hacíamos el amor: lo bonita que era yo, lo mucho que me había echado de menos, lo mucho que me necesitaba, lo vacío que se había sentido, lo mucho que me amaba. Yo no podía articular palabra y decirle que sentía lo mismo que él, pues estaba demasiado conmovida por la emoción que denotaba su voz. De pronto, dijo algo que se me clavó en el alma.
—No te vayas..., no quiero estar solo. —Al mirarme vi que tenía lágrimas en los ojos—. No quiero volver a estar solo. —A pesar de la intensidad de las sensaciones que estaba experimentando en esos momentos, sentí la profunda soledad que transmitía.
Tomé su rostro en mis manos, sin dejar de movernos.
—Yo... jamás... —Lo besé con furia para tranquilizarlo, y él se volvió hacia mí, mientras permanecíamos tumbados en la cama de costado, sin perder el contacto, moviéndonos al unísono, haciéndonos el amor.


ULTIMOS CAPITULOS!!

Jany

Unreflecting - Capitulo 160

Capitulo 160

"D-Bags"

A veces, era duro superar los recuerdos de haber tenido que oír esos momentos íntimos, y de, en cierta ocasión, haber visto yo a León con otra mujer.
Un día, León me echó en cara el haberme acostado con Tomas después de haber pasado él y yo una larga y apasionada tarde. Se había sentido traicionado por mi conducta, y me confesó lo mucho que le había dolido y que había influido de forma decisiva en su decisión de marcharse esa fatídica noche. Había procurado ocultar lo mucho que le molestaba que yo estuviera con Tomas, y lo mucho que le había afectado el que yo me acostara con él después del maravilloso día que León y yo habíamos pasado juntos. No tuvo reparos en manifestarme el dolor que le había causado. Pero luego, casi al instante, se arrepintió de haberme gritado y sepultó la cabeza entre las manos. Al principio, se resistió, pero al fin dejó que lo rodeara con mis brazos, susurrándole al oído lo mucho que lo sentía mientras él derramaba algunas lágrimas.
Los dos nos habíamos herido en lo más profundo. Pero procurábamos no dejar que el otro permaneciera encerrado en su dolor o su ira. Hablábamos de ello, aunque significara mantener una noche una charla de dos horas en el aparcamiento del bar de Pete, cuando yo, deshecha en lágrimas y sin medir las consecuencias, le eché en cara el trío que se había montado un día, y él me reprochó el haberme visto abandonar apresuradamente el club con Tomas sabiendo exactamente cómo acabaría la noche y quién ocupaba realmente mi pensamiento. Pero al fin resolvimos nuestras diferencias, y seguíamos haciéndolo.
Nos llevó un tiempo, pero hallamos cierto equilibrio entre amistad, amor y pasión. León me abrazaba cada vez que entrábamos en el bar de Pete y me besaba sin inhibiciones después de cada actuación, lo cual me abochornaba y a la vez me encantaba. Permanecía cerca de mí sin agobiarme, y me concedía el espacio que necesitaba sin distanciarse.
Ludmila me decía repetidamente que hacíamos buena pareja y que nunca había visto a León tan pendiente de una mujer como lo estaba de mí. Yo la creí, dado que Ludmila lo conocía desde hacía tiempo y conocía también su faceta negativa. No dejaba de sorprenderle que León fuera capaz de estar sólo con una mujer. Una noche me llevé cierta sorpresa al sorprender a Cami y Broduey besándose apasionadamente en el cuarto del personal. Broduey se sonrojó al igual que había hecho cuando nos sorprendió a León y a mí. Pero Camila se echó a reír, al igual que había hecho León. Avergonzada, pero sonriendo complacida al comprobar que su relación iba a las mil maravillas, cerré rápidamente la puerta y corrí a contarle a León la noticia. Él sacudió la cabeza y, riendo, me dijo que Maxi mantenía una discreta relación con Naty. Todo indicaba que los D-Bags empezaban a sentar cabeza.


Volvi!! con 3 capitulos. Maraton!!

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Jany

miércoles, 15 de julio de 2015

Unreflecting - Capitulo 159

Capitulo 159

"No Todo Es Color Rosa"

Me dijo que se lo había hecho la noche antes de que nos despidiéramos de Tomas en el aeropuerto. Había decidido hacérselo el día en que Tomas y Anna habían sacado mis cosas de su casa, con el fin de conservarme junto a él, porque necesitaba que estuviera siempre cerca de él. Yo no había imaginado que mi nombre pudiera ser tan hermoso, pero había pocas cosas en el mundo tan
maravillosas para mí como esas letras escritas con tinta negra sobre su pecho. Bueno, quizá su sonrisa..., o su pelo..., o sus ojos que me miraban con adoración..., o su corazón...
Una noche me confesó que seguía manteniendo frecuente contacto con Tomas. Eso me sorprendió. Suponía que la última vez que habían hablado había sido en el aeropuerto. Me dijo que, cuando Tomas regresó a casa, él había llamado a sus padres a diario. Por fin, su paciencia había dado resultado, y había conseguido hablar con Tomas. Al principio no tenían gran cosa que decirse, pero León siguió intentándolo. Su relación no avanzó mucho hasta que León le confesó que él y yo habíamos roto.
Tomas nunca me había preguntado directamente sobre León, y yo le hablaba de él, pues no quería sacar a colación un tema tan doloroso cuando tratábamos de ser amigos. Tomas había supuesto que habíamos vuelto a ser pareja después de marcharse él. De modo que se llevó una sorpresa cuando León le informó de que no era así. Y lo más sorprendente era que Tomas le había dicho que era un idiota por romper conmigo. Me quedé atónita cuando León me lo contó.
Cuando al cabo de unos días hablé con Tomas, él mismo me lo confirmó. Dijo que después de todo lo que había ocurrido, le parecía una lástima que no siguiéramos juntos. Yo me reí y le dije que era un buenazo. Él se mostró de acuerdo y se rió también. Se sentía feliz. Su trabajo era fantástico, e iban a promoverle. Su relación con esa chica iba viento en popa, y Abby se estaba convirtiendo en algo más que una simple amiga. Durante unos momentos, eso me escoció, pero luego me alegré por él. Merecía ser feliz.
Mi propia relación progresaba también a las mil maravillas. León se comportaba como un novio irreprochable, y le divertía que nos tomáramos las cosas tan despacio. De hecho, gozaba provocándome hasta que estaba a punto de estallar y luego me tranquilizaba diciendo que debíamos tomárnoslo con calma. Le gustaba tomarme el pelo. Pero sus ojos mostraban casi siempre una expresión despreocupada y serena, y sonreía de forma relajada y espontánea.
Eso no significaba que nuestra relación no tuviera sus altibajos. No todo era un camino de rosas. De vez en cuando discutíamos. Generalmente a cuenta de una mujer con la que León se había acostado. Una incluso se presentó en su casa, vestida con un abrigo que llevaba desabrochado, luciendo unas prendas interiores tan provocativas que me puse roja como un tomate. Yo había ido a
visitarlo antes de ir a trabajar cuando de pronto había aparecido esa golfa. León se había apresurado a despedirla con cajas destempladas, pero en mi fuero interno no pude evitar preguntarme qué habría hecho él si yo no hubiera estado allí, y si era habitual que se presentaran en su casa mujeres medio desnudas. No dudaba de su amor, pero soy una mujer de carne y hueso, una mujer que a menudo se sentía poco atractiva junto a un novio que era un Adonis, y esa mujer era muy hermosa... y tenía un cuerpo fabuloso.
Ése fue un incidente. Hubo otros. Chicas con las que León había estado que se acercaban a él en el bar, o incluso en mi universidad, con el propósito de reiniciar su relación con él. León siempre las rechazaba, asegurándome que no significaban nada para él, y por lo general ni siquiera recordaba sus nombres, lo cual no me servía de gran consuelo, pero yo seguía teniendo mis inseguridades, y eso me dolía. Nuestras charlas también ponían de relieve sus inseguridades; por ejemplo, insistía en que yo no había dejado de amar a Tomas y que en realidad deseaba estar con él. León seguían pensando que era un premio de consolación, por más que yo tratara de disuadirlo.
Ambos tratábamos de asegurarnos que estábamos juntos en el mismo barco, y que nos éramos fieles, pero el hecho de saber que la persona con la que estás ha traicionado antes a su pareja aumenta las inseguridades, aunque tú seas la persona con la que la ha traicionado. Y los dos teníamos que afrontar nuestra historia sabiendo que habíamos compartido momentos de intimidad con otras personas estando enamorados el uno del otro.

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Quedan menos de 10 capitulos :(

Jany

PDT: YA estoy de vacacones!!! Así que ya Lunes, Miercoles, Viernes y Domingos subire capitulos, asi que atentos!

Las AMO

martes, 7 de julio de 2015

Unreflecting - Capitulo 158

Capitulo 158

"Una Nueva Vida"

De una forma que jamás habría imaginado que era posible con León, avanzamos con extraordinaria lentitud. Yo seguía viviendo con mi hermana en nuestro apartamento. Anna gozaba contándole a la gente que nos había «empujado» literalmente para que volviéramos juntos. León seguía viviendo solo en su casa, pues no había vuelto a alquilar la habitación. Nuestra primera cita oficial fue ese domingo por la noche, cuando ambos librábamos. Fuimos a cenar. Me tomó de la
mano cuando me recogió en la puerta y, cuando me acompañó a casa al término de la velada, me besó en la mejilla. Fue una velada tan casta que yo no salía de mi estupor. Pero, aunque nuestro contacto físico fue limitado, no tratamos de reprimir otras emociones. Nos pasamos la velada mirándonos a los ojos y sonriendo como unos tortolitos.
En nuestra próxima cita, me llevó a bailar. Nos acompañaron mi hermana —que no desaprovechaba ocasión de asestar a León una colleja por mentir al decirme que se había acostado con ella, y yo dejaba que lo hiciera sonriendo divertida—; Ludmila; su compañera de piso; Naty, y, por supuesto, los otros chicos de la banda. Fue una especie de cita en grupo.
Sonreí al ver al tímido Maxi ruborizarse cuando sus pálidos ojos contemplaron la exótica belleza de Naty. Se pasaron buena parte de la noche juntos, conociéndose en un apartado rincón al fondo del local. El resto permanecimos juntos en la atestada pista, bailando en grupo. Cuando bailábamos un lento, León se limitaba a enlazarme por la cintura, apoyando los dedos en la depresión en la parte baja de mi espalda. Yo sonreía ante su dominio de sí y apoyaba tímidamente la cabeza sobre su hombro, decidida a mostrar el mismo autocontrol.
Con mirada lánguida y satisfecha, observé a Anna y a Diego comportarse de forma tan obscena en la pista de baile que dirigí rápidamente la vista hacia Broduey y Cami, que parecían compartir un momento de ternura. Di un golpecito a León en el hombro y él me miró sonriendo. Les señalé con la cabeza. Estaban bailando un lento, con la frente de uno apoyada en la del otro, Camila mirando a Broduey con expresión arrobada, Broduey jugueteando con un largo mechón castaño de Cami. León me miró de nuevo encogiéndose de hombros mientras una alegre sonrisa se pintaba en su maravilloso rostro. A partir de ese momento, atrapada por sus ojos perfectos, dejé de fijarme en Camila.
León no me besó hasta nuestra tercera cita. Fuimos a ver una comedia romántica que él insistió en que no le apetecía ver, pero, siguiendo un rito iniciático habitual en una cita, lo obligué a ir. Al final de la película, observé que tenía lágrimas en los ojos. Después me acompañó hasta la puerta de casa y me preguntó educadamente si podía besarme. No pude evitar sonreír ante su intento de comportarse como un caballero y le dije que sí. Él me besó brevemente en la mejilla, pero yo lo agarré por el cuello y lo besé profunda y apasionadamente, hasta que ambos nos quedamos sin resuello. Confieso que no siempre conseguía controlar mis impulsos con León.
A veces,León venía a recogerme a la universidad y hablábamos sobre mis nuevas clases. Por desgracia, compartía una clase con Candy, y, aunque al principio eso me hirió y me molestó, ahora que León y yo manteníamos una relación seria, comprobé que esa chica me importaba un bledo. Bueno, reconozco que gozaba observando la cara de envidia que ponía cuando me despedía de él con un beso, pero era el único sentimiento que me inspiraba. León pasaba de ella por completo.
Cuando el tiempo se hizo más cálido, con frecuencia almorzábamos en nuestro parque. León no era el mejor cocinero del mundo, y yo tampoco era una gran cocinera, pero preparaba unos sándwiches y nos los comíamos a la sombra de un gigantesco árbol, con nuestras espaldas apoyadas contra el tronco, las piernas enlazadas, cómodos, relajados, como si siempre nos hubiéramos sentido así.
Al cabo de un tiempo, presenté la dimisión en mi nuevo trabajo y recuperé mi turno en el bar de Pete. Emily, que trabajaba de día, había ocupado mi puesto y se mostró más que dispuesta a volver a su horario habitual. Me dijo que era incapaz de bregar con los estúpidos borrachos que acudían las noches de los fines de semana, pero tuve la impresión de que lo cierto era que se sentía atraída por uno de esos estúpidos borrachos. Un estúpido borracho que seguía quedándose a dormir con frecuencia en casa, con mi hermana, aunque no parecían mantener una relación estrictamente monógama. Mi hermana recibía de vez en cuando a otros amigos, mientras que Diego seguía contando a todo el mundo sus sórdidas conquistas, unas historias que yo procuraba no escuchar. En cualquier caso, la relación entre mi hermana y él se basaba en un mutuo acuerdo.
Hacía mucho que habían cesado los chismorreos sobre nuestro complicado triángulo amoroso, aunque los primeros días la gente me observaba con curiosidad. La mayoría de los colegas suponían que las lesiones que habíamos sufrido León y yo habían sido causadas por un grupo de punkis que nos habían asaltado, aunque algunos me miraban con recelo, induciéndome a pensar que habían averiguado la verdad.
Sin embargo, el asunto no había quedado enterrado. Teniendo en cuenta que Tomas había abandonado el país y yo mi trabajo en el bar, sumado al talante malhumorado y arisco de León durante mi ausencia, no había que ser un genio para adivinar lo ocurrido, y la mayoría de los clientes asiduos no habían tardado en hacerlo. Los que aún estaban en la inopia lo descubrieron la noche que me presenté en el bar de Pete y León y yo... resolvimos nuestras diferencias en el pasillo. Y, por si no había quedado bastante claro —creo que el único que a esas alturas aún no lo había captado era Diego—, el hecho de que León me besara cada vez que entraba en el bar era prueba más que suficiente.
Cuando las miradas y los murmullos cesaron, me alegré de volver a trabajar en el bar de Pete, especialmente para poder oír tocar de nuevo a la banda. León siempre cantaba la emotiva canción mirándome directamente a mí, y siempre hacía que los ojos se me llenaran de lágrimas. Si las palabras fueran caricias, se diría que León me hacía el amor cada vez que la cantaba. Algunas chicas situadas en la primera fila se desmayaban cuando él la cantaba, probablemente imaginando que eran el objeto de su amor. De vez en cuando, las más atrevidas lo perseguían después del espectáculo, y yo sonreía al verlo apartarlas con delicadeza o evitar que trataran de asaltarlo con los labios. No niego que me sentía un poco celosa, pero tenía la certeza de que su corazón me pertenecía. ¿Cómo podía dudarlo cuando había grabado mi nombre sobre él?
En cuanto al tatuaje..., lo contemplaba con frecuencia. Cuando nuestra relación pasó al estadio en el que él ya se quitaba la camiseta con frecuencia, estuvimos así un tiempo, y yo solía deslizar los dedos sobre las letras mientras nos besábamos tumbados en su sofá. Le dije que podía tatuarme su nombre, pero él insistía en que bastaba con que luciera su collar —que no me quitaba nunca— y que mi piel «virgen» era perfecta tal cual. Yo me ruborizaba cuando me decía eso, pero no podía dejar de contemplar lo que había hecho mientras habíamos estado separados. Debido a su historial, había supuesto que buscaría consuelo en la nutrida colección de chicas que estaban más que dispuestas a acostarse con él, pero no lo había hecho. Había hallado consuelo en mí, en mi nombre tatuado en su piel. Yo no podía ignorar la profunda belleza que contenía ese gesto.

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 Poco a poco se va acabando .....
¡Bienvenida Naty! XD
Jany