jueves, 17 de abril de 2014

¿Quien Te Crees? - Epilogo.

{Epílogo}


Dos años después...


-Tiene los ojos del padre- dijo Diego mientras acariciaba la pequeña nariz de Vilu.

-Y las facciones son de Martina, definitivamente- agregó Franchesca.

-Y el cabello Martina- concluyó Marco.

Reí y observé a mi pequeña hija de casi un año en brazos de Franchesca.
Violetta.
Jorge acarició mi mano y me observó con dulzura.
Miel ronroneó en mi regazo exigiendo atención, y entonces mi esposo lo fulminó con la mirada.

-Tú siempre intentando robarme a mi chica- masculló en voz baja, divertido. Yo sólo reí.

Luego de llevar un año de casados nos llegó la sorprendente noticia,... estaba embarazada. Vivíamos en Holmes Chapel. Él empresario, yo profesora de Filosofía. Y pues,... Vilu, nuestra preciosa bebé.

-¿Quienes serán los padrinos?- preguntó Diego, quién había vuelto con Franchesca hacia unos cuantos meses atrás.

-La madrina será obviamente Franchesca- dije yo quitándome un peso de encima al no tener que elegir un padrino.

Todos observaron a Jorge esperando a que dijese algo.

-¿Se supone que tengo que elegir yo al padrino?- preguntó sorprendido y todos rieron.

-Claro que sí, cariño-.

-Pues,... ¿Marco?- lo observó como preguntándole.

-Sería un honor- dijo él divertido.

La tarde transcurrió con la mayor parte de la atención en nuestra hija, que se reía a cada rato con las expresiones que les hacían sus tíos.

-¿Hemos hecho un buen trabajo, verdad?- murmuró Jorge en mi oído cuando dejé a Vilu en su cuna.

Me di media vuelta y lo estreché en mis brazos.

-Claro que sí- sonreí besándolo.

-¿Quieres más bebés?- dijo él, pícaro.
Reí y pensé en la posible idea.

-Aun no, pero más adelante-.

-Yo quiero cinco hijos más- me avisó y lo miré horrorizada- ¿o quieres más?- bromeó.

-No importan cuantos sean, saldrán todos tan bonitos como tú-.

-Y como tú- convino Jorge y me besó. -Eres única, y mía. Tú y mi hija son lo mejor en mi vida-.

Sonreí.

Aquel amor era puro y leal, no necesitábamos papeles que lo confirmaran, una simple mirada bastaba para saber que éramos el uno para el otro, y nada ni nadie nos separaría.

FIN.






Ahora si lloren!!! Recibi varios mensajes de que si habra segunda temporada y la respuesta es....Nop, estoy re atrasada con las novelas que ya tengo y bueno subirles otra más estaria muy ocupada y por eso, en verdad lo siento :( pero el Lunes se estrena ¿Amor Olvidado? y creo que les va a gustar!!, tambien estoy con ¿El amor o la amistad? y bueno ya tenia avansado MUCHO pero luego no me gusto y pues Vale me dio otra cosa y pues me gusto más lo de ella....Espero que les aya encantado esta historia!! las AMO y gracias por todo...

Jany

miércoles, 16 de abril de 2014

¿Quien Te Crees? - Capitulo - 148 - Capitulo Final

¡Capitulo Final!


Capítulo 148 {FINAL}


Luego de una tranquila tarde junto a mi hermano, y Sharon -su novia-, era hora de regresar a casa.

Aguardé en la banca negra que había en la familiar estación de tren -consciente de su mirada posada fijamente en mi-.

El tren blanco, el mismo que había tomado cuatro años atrás, paró frente a mi.
Igual de bonito, y atestado de gente.

Caminé con una sonrisa discreta y me adentré a la masa de personas que se encontraban allí dentro.
Ningún asiento disponible, ¿porqué no me sorprendía?

Caminé entre la gente y me acomodé en un rincón observando por la ventana el exterior, mientras esperaba que el tren arrancáse.

Luego de un par de minutos en los que subió y bajó gente, el tren arrancó.

Se sentía tan extraño estar allí luego de tanto tiempo.
Sin embargo, los años habían pasado, y las personas seguían con su vida.
Cuando a uno le suceden cosas demasiado buenas o terriblemente malas, siente que el tiempo se detiene, y que el mundo está a su merced.
Pero cada persona es una historia diferente, con pasados trágicos o alegres.
Yo fui, soy y seré por siempre una de ellas.

Tomé mi viejo y gastado mp4, el cuál seguía acompañándome pese a los años, y puse una de mis canciones favoritas "Stereo hearts". Reí interiormente.
El tren se detuvo, y ésta vez no necesité la mirada de ninguna señora para darme cuenta de lo que sucedía.

Sentía un bulto contra mi trasero. Arqueé una ceja y me di media vuelta.

-No cambias más, ¿eh?- reí y su sonrisa se acentuó.

-Tú eres la pervertida que se apoya contra mi, aunque la última vez te lo tomaste peor- dijo en voz baja y divertido.

-Oh vamos, ¿nunca vas a aceptar que eres un depravado verdad?- me quejé.

-Claro que no, al menos hasta que aceptes que tú también lo eres- pasó su brazo por mi cintura.

-Eres mi pervertido y yo soy la tuya- le dije riendo.

-Me parece bien- esbozó una sonrisa pícara- te he acompañado sólo por una razón, y no es precisamente porque me agrade tu hermano- me avisó riendo.

-¿Ah si?- dije fingiendo sorpresa- ¿cuál?-.

La gente nos observaba curiosa ya que no manteníamos nuestra conversación privada, sino que pese a todas las personas que nos rodeaban, nos sentíamos como si estuvieramos sólo el y yo.

Jorge sonrió y me besó la mejilla.

-Aquí empezó todo- me dijo él y yo asentí sonriendo-. Pues quiero que empiece otro capítulo más aquí también-.

Lo miré confundida y mi corazón se detuvo cuando se arrodillo frente a mi.

-Me enamoré de ti desde la primera vez que te vi, justo en este lugar, hace cuatro años atrás. Me has vuelto loco, y aun lo haces. Quiero pasar el resto de mi vida junto a ti, venga lo que venga, sin importar si es bueno o malo, pero juntos. Martina Stoessel,... ¿te casarías conmigo?-.

Tomó mi mano y esperó mi respuesta. No pasaron menos de tres segundos...


-Claro que sí- respondí con lágrimas en los ojos y todo el mundo estalló en aplausos.
El sonrió y deslizó un anillo de diamantes en mi dedo corazón. Se paró y me tomó en brazos hundiendo su rostro en mi cuello.

-Te amo, Martina. Gracias por haber decidido tomar este tren aquel día- me susurró él.

-Te amo más. Y gracias por haber cambiado mi vida desde áquel momento-.


Cada uno tenía su versión personalizada de un final feliz. Y ésta probablemente sería la mía.
Otro fin que daría origen a un nuevo capítulo, a muchas cosas nuevas, buenas o malas. Pero con aquel arrogante chico de rizos y ojos verdes, no importaba nada. Nos teníamos el uno al otro, y eso bastaba.

¿Fin?







Lloren, griten, pataleen, hagan lo que quieran!!! ¿Les gusto el final? Yo se que estan llorando ;).
NO esten tristes se viene más novelas por delante, asi que no me hagan sentir mal por hacerlas llorar..
WOW!!! es la unica novela que he subido con más de 100 capitulos!!!!
Las amo y gracias por todos sus lindos comentarios en esta novela, por su apoyo y por TODO...Se viene más novelas!!!! No esten tristes.

Jany

martes, 15 de abril de 2014

¿Quien Te Crees? - Capitulo - 147

Capítulo 147

Ultimos capítulos!


-Pero primero me casaría- le dije mientras tomaba al bebé en brazos y le daba una bandeja de comida a él.

El me observó impactado como si eso lo asustará. Oh oh, ¿el tendría pensado casarse alguna vez? No es que fuera una necesidad casarme, pero me gustaría hacerlo alguna vez y mucho más tratándose de alguien a quien ame tanto.

-Voy a dejar esto en la mesa- me avisó el distraídamente y con la mirada perdida.

¿Metí la pata? Hasta el momento me encontraba segura de que a el le gustaría casarse conmigo alguna vez, pero... ¿realmente era así?

Deje los nervios de lado y me dije que sólo estaba exagerando. Eso esperaba...

El almuerzo transcurrió entre risas de parte de todos. Nos encontrábamos en casa de Anne, rodeados de familiares que venían a conocer el bebé de Gemma.

Jorge ya no vivía allí, puesto que se había mudado conmigo a una casa cerca de la Universidad y también de su empresa. Sí, otra casa. Me había mudado tantas veces que había perdido la cuenta.

No volvimos a tocar el tema del matrimonio luego de eso. No porque yo no quisiera, sino porque el ni me dió el tiempo a hablar.

Una vez que entramos a la espaciosa habitación, se lanzó sobre mi haciéndome caer sobre la cama.

-¿Jorge?- le dije confundida pero con una sonrisa en el rostro.

-He estado deseando esto toda la tarde- dijo contra mis labios y luego me besó.
Una corriente eléctrica de deseo me recorrió toda la columna vertebral y luego viajo hasta mi bajo vientre.

Su lengua entró en guerra con la mía, y saboreé toda su boca. Deslizó sus manos por detrás de mi espalda hasta mi trasero y me dió un apretujón. Al cual solté una especie de risa- gemido.
Con su rodilla, me separó las piernas y las puso a ambos lados de su cadera mientras besuqueaba mi cuello y me hacía perder la noción del tiempo.

-Quiero hacerte mía, ahora- gruñó en voz baja sobre mi oído. -Me encantas-.
Mordí mi labio y le quité la camisa con rapidez.

En hábil giro, quedé encima de él, devorándo sus labios mientras movía la cadera buscando fricción. El jadeó y su expresión de placer encendió lo que quedaba de mi.

Me quitó el vestido y lo arrojó lejos de la cama mientras me observaba.
De repente se puso serio y se sentó conmigo aun en sus piernas.

-Quizá haya estado con muchas mujeres - empezó y me puse tensa- pero me alegra saber que eres tú a la única que amo y siempre amaré- continuó su recorrido de besos desde mi mejilla, demorándose en mi cuello, y luego hasta la curvatura de mis pechos.

Sonreí y luego lo recosté de nuevo. Le quité -con su ayuda- los pantalones, quedando ambos en ropa interior.

-Nadie te amará tanto como yo te amo- susurré en su oído- eres definitivamente, lo mejor,... lo mejor que me ha pasado en mi vida- el me apretó contra su cuerpo y me besó con dulzura.

Volvió a girar quedando encima de mi.
Tomó mis manos y entrelazó nuestros dedos.

-Eres todo, Martina- murmuró y volvió a enloquecerme con sus ardientes besos.
--



Hola!!! Agus Suarez jeje tratare de no desaparecer XD 
Adivinen que!!! MAÑANA es......Miercoles XD jejeje okno, mañan Gran Final de Quien Te Crees!!! Asi lloren

Las amo!!
Jany

sábado, 12 de abril de 2014

Unreflecting - Capitulo - 5

Capitulo 5

"Nervios"

El lunes por la mañana llegó antes de lo esperado. Bajé para tomarme mi café matutino mientras Tomas se preparaba para su primer día de trabajo. León estaba sentado en su sitio habitual a la mesa de la cocina, repantigado en su silla, bebiéndose un café y leyendo el periódico. Al ver la camiseta que llevaba, me reí. Lucía una camiseta negra con la palabra «Douchebags» estampada en letras blancas sobre el pecho. Al ver que me reía y observar mi expresión, sonrió.
—¿Te gusta? Puedo conseguirte algunas —añadió guiñándome un ojo—. Conozco a gente.
Yo sonreí y asentí con la cabeza mientras él seguía bebiéndose el café.
Tomas bajó al cabo de un rato, mostrando un aspecto muy atractivo con una bonita camisa azul claro y un pantalón caqui. Miró a León y señaló su camiseta.
—Mola, tío... Consígueme una.
León se rió y asintió mientras Tomas se acercaba a mí y me abrazaba. Yo lo miré frunciendo el ceño cuando me besó en la mejilla.
—¿Qué? —preguntó, mirándose.
Le alisé la pechera de la camisa y luego pasé la mano sobre su barbilla.
—Estás... demasiado atractivo. Temo que alguna rubia descocada trate de separarte de mí.
Él arqueó una ceja y sonrió.
—No seas tonta.
León alzó la vista de la mesa y dijo:
—No, tiene razón, chico. —Miró a Tomas sacudiendo la cabeza con gesto serio—. Estás estupendo. —Luego, sonriendo, siguió bebiéndose el café.
Yo lo miré con cara de resignación, di a Tomas un largo beso y le deseé que le fuera bien en el trabajo. León se acercó y le besó en la mejilla en plan de broma. Tomas se echó a reír y, con aspecto todavía nervioso, se encaminó hacia la puerta.
Yo apenas tenía nada que hacer durante el día puesto que las clases no empezaban hasta al cabo de dos meses y medio, de modo que llamé de nuevo a mi madre y le dije que la echaba mucho de menos. Ella, como era de prever, se ofreció de inmediato a enviarme un billete de avión para que regresara a casa. Le aseguré que, pese a mi añoranza, todo iba estupendamente, y que incluso había encontrado ya un trabajo. Suspirando repetidamente, mi madre me deseó suerte y me dijo que me quería. Yo le pedí que diera un beso a mi padre y a Anna de mi parte.
Pasé el resto del día mirando la televisión y observando a León escribir la letra de una canción sentado a la mesa. Tomaba notas constantemente o escribía los pensamientos que se le ocurrían, tachándolos o cambiándolos de lugar, mientras mordisqueaba el lápiz y reflexionaba. De vez en cuando, me pedía mi opinión sobre una estrofa. Yo trataba de darle una respuesta tan acertada como podía, pero la música no era mi fuerte. Era fascinante verlo trabajar, y el tiempo transcurrió rápidamente. Antes de que me diera cuenta, llegó el momento de prepararme para empezar mi turno en el bar de Pete.
Me duché, me vestí, me maquillé y me recogí el pelo en una coleta. Al mirarme en el espejo, suspiré. No estaba maravillosa, pero al menos presentable. Bajé para coger mi chaqueta del gancho junto a
la puerta de entrada.
—¿León?
Él me miró desde el cuarto de estar, donde estaba mirando la televisión.
—¿Sí?
—¿Tienes un horario de autobuses? Quiero echar de nuevo una ojeada a la ruta. —Tomas, que se había llevado nuestro único vehículo, aún no había vuelto del trabajo y yo quería salir temprano porque no sabía cuánto tardaría en llegar en autobús.
Él me miró extrañado, hasta que lo comprendió.
—No... Pero puedo llevarte.
—No es necesario que te molestes. —No quería ser una carga para él.
—No es ninguna molestia. Me tomaré una cerveza y charlaré con Sama. —Me dirigió una sonrisa encantadora—. Seré tu primer cliente.
Genial. Confié en no derramar la cerveza sobre sus rodillas.
—De acuerdo, gracias. —Me senté junto a él en el sofá para ver la televisión un rato, puesto que ya no tenía que marcharme enseguida.
—Toma, en realidad no estaba mirando nada interesante —dijo, pasándome el mando a distancia.
—Ah, gracias. —No era necesario, pero era un gesto amable. Empecé a cambiar de canal y me detuve en uno que supuse que era HBO—. ¿Puedes captar los canales de pago? —Me chocó que se gastara dinero en los canales de pago cuando no parecía muy interesado en ver la televisión.
Él me miró sonriendo maliciosamente.
—A Diego le gusta... verlo todo cuando viene a visitarme. Supongo que conoce a alguna chica en la compañía de televisión por cable.
—Ah —dije. Mientras pensaba en lo que a Diego le gustaba ver en nuestro televisor, por fin me di cuenta de lo que estaban dando. Me había detenido en una escena erótica en la que aparecían un hombre y una mujer desnudos, evidentemente en pleno orgasmo. O el hombre era un vampiro o tenía la peligrosa costumbre de morder. En ese momento, mordisqueaba apasionadamente a la mujer en el cuello, provocando un torrente de sangre mientras no cesaba de lamerle y chuparle distintas partes del cuerpo. Sonrojándome hasta la raíz del pelo, regresé al canal que había estado mirando León y le devolví el
mando a distancia.
Traté de ignorar la mirada que me dirigió mientras se reía por lo bajinis sentado junto a mí.
Cuando empezó a hacerse tarde, León apagó el televisor y me miró.
—¿Estás lista?
Yo traté de sonreír.
—Desde luego.
—No te preocupes —dijo riendo por lo bajo—, lo harás muy bien.
Tomamos nuestras respectivas chaquetas y nos encaminamos hacia la puerta. Yo había confiado en que Tomas regresara a tiempo para llevarme al trabajo. Lo había echado mucho de menos durante el día, pero supuse que aún estaría trabajando. Confiaba en que su primer día de trabajo le fuera bien.
Nos dirigimos hacia el coche de León y sonreí. Era un cupé deportivo con un motor de alto rendimiento que parecía de los años sesenta, más viejo que el nuestro, un Chevy Chevelle Malibu, según el logotipo en el panel lateral. Negro, reluciente, con muchos cromados, de línea aerodinámica y muy sexy, al igual que su dueño. Puse los ojos en blanco ante el increíble atractivo de León, que el coche parecía acentuar.
El interior era sorprendentemente espacioso, con asientos de cuero negro en la parte delantera y posterior. Reprimí la risa al fijarme en la anticuada pletina. Aparte del televisor en el cuarto de estar, León no estaba muy al día en cuanto a tecnología. Yo tampoco lo estaba, y Tomas ni siquiera tenía un móvil. León, que era obvio que disfrutaba con su vehículo, sonrió cuando se sentó al volante. ¿Qué tenían los coches que hacía que los chicos se sintieran tan atraídos por ellos?
Ambos guardamos silencio durante el trayecto, y empecé a sentir mariposas en el estómago. El primer día de un nuevo trabajo siempre me producía náuseas debido a los nervios. Miré a través de la ventanilla y me puse a contar las farolas para distraerme.



Se que les gusto la parte en que León beso a Tomas jejeje okno XD
Jany.

Unreflecting - Capitulo - 4

Capitulo 4

"Preguntas"

Poco después de que la banda terminara de tocar, Tomas y yo nos fuimos. Estábamos tan cansados que caímos rendidos en la cama. No sé exactamente qué hora era cuando oí llegar a León, pero llegó a casa mucho más tarde que nosotros. Como es natural, a la mañana siguiente me llevé una sorpresa cuando bajé a la cocina, todavía grogui, y lo vi sentado ya a la mesa, vestido y mostrando un aspecto ofensivamente perfecto mientras se bebía el café y leía el periódico.
—Buenos días —dijo con un tono demasiado jovial.
—Mmm —respondí malhumorada. De modo que no sólo tenía talento y era increíblemente atractivo, sino que era también una de esas personas que pueden funcionar con pocas horas de sueño.
Tomé una taza y me serví café mientras él terminaba de leer el periódico. Oí a Tomas abrir arriba el grifo de la ducha. Terminé de prepararme el café y me senté a la mesa frente a León.
Él me miró sonriendo cuando me senté. Durante unos segundos, me sentí turbada, vestida con el pantalón de chándal y la camiseta con que había dormido. Al contemplar su rostro perfecto, se apoderó de mí una profunda irritación. ¿Era justo que una persona gozara de tantos atributos? No, me parecía decididamente injusto. Entonces, recordé lo que Tomas me había contado en el coche sobre León y su padre. Eso mitigó mi cabreo. Las cosas no siempre habían sido perfectas para este chico tan atractivo.
—Bueno, ¿qué te pareció? —me preguntó sonriendo, como si ya conociera mi respuesta.
Traté de arrugar el ceño, como si fuera a decir que me había parecido una actuación horrorosa, pero no pude hacerlo y me eché a reír.
—Son geniales. De veras, fue una actuación increíble.
Él sonrió y asintió con la cabeza mientras se bebía otro trago de café. De modo que mi respuesta no le había sorprendido.
—Gracias, les diré a los chicos que te gustó. —Me miró por el rabillo del ojo y preguntó—: ¿Te pareció menos ofensiva?
Empecé a sonrojarme, recordando la conversación que habíamos tenido el día anterior, pero luego empecé a reproducir su actuación mentalmente. Sorprendida, me di cuenta de que había atemperado su sensualidad. Se había mostrado seductor y había flirteado con el público como solía hacer, pero de forma menos... descarada. Le sonreí.
—Sí, mucho mejor... —respondí sonriendo—. Te lo agradezco.
Él se rió de mi comentario y me complació que hubiera hecho caso de la crítica, un tanto grosera, que yo le había hecho.
Nos bebimos nuestros cafés en silencio durante unos minutos, hasta que de pronto recordé algo que había surgido anoche en la conversación, y le pregunté sin pensar:
—¿Así que Joey era tu compañera de apartamento antes que nosotros? —¿Pero cómo era posible que cada vez que estaba con él le soltara una inconveniencia? Tenía que meditar en ello.
Él depositó lentamente su taza en la mesa.
—Sí..., se marchó poco antes de que Tomas me llamara para preguntarme si tenía una habitación disponible.
Intrigada por la curiosa expresión que mostraban sus ojos, dije:
—Dejó varias de sus pertenencias aquí. ¿Crees que regresará para recogerlas?
Él fijó la vista en la mesa durante unos segundos y luego me miró de nuevo.
—No... Estoy seguro de que se ha ido de la ciudad.
La sorpresa me indujo a cometer otra metedura de pata.
—¿Qué pasó? —En realidad, no tenía la menor intención de hacerle esa pregunta. Supuse que no querría responderme.
Él adoptó una expresión pensativa durante unos instantes, como si no estuviera seguro de si debía hacerlo.
—Un... malentendido —respondió por fin.
Desterré con firmeza esos pensamientos de mi mente y me centré en mi taza de café. No podía seguir indagando en sus asuntos. No me incumbían y no quería molestar a mi nuevo compañero de piso. De todas formas, no tenía importancia. La situación de Joey era totalmente distinta de la Tomas y yo. Confié en que, si decidía volver a por sus cosas, nos dejara la cama. Era increíblemente cómoda.
Tomas y yo pasamos el resto del domingo holgazaneando y preparándonos para nuestros respectivos trabajos, que comenzaban al día siguiente. El puesto de becario iba a reportar a Tomas poco dinero, de modo que ambos nos sentíamos aliviados de que yo hubiera hallado un empleo tan pronto. Di las gracias a León por su pequeña aportación al presentarme a Pete y agradecí mentalmente a Diego por ser incapaz de mantener su bragueta abrochada, un pensamiento que hizo que me ruborizara un poco.
Pero estaba nerviosa por mi próximo empleo. Nunca había trabajado de camarera en un bar. Tomas y León pasaron un par de horas divirtiéndose de lo lindo interrogándome sobre diversas bebidas y su contenido. Al principio, protesté, puesto que mis conocimientos sobre la materia eran escasos, insistiendo en que quien preparaba las bebidas era el barman. Yo sólo tenía que pasarle los pedidos de los clientes. Pero, después de probar unas curiosas y seductoras bebidas, algunas de las cuales estoy segura de que se las inventó León, empecé a divertirme siguiéndoles el juego. Supuse que de esta forma estaría mejor informada.
Por la noche, Tomas empezó a ponerse también nervioso al pensar en su primer día de trabajo. Eligió tres atuendos distintos, examinó todos sus viejos libros de textos, organizó su cartera cuatro veces y, por último, se sentó en el sofá y se puso a golpetear el suelo con los pies. León se excusó para ir a reunirse con la banda; al parecer, se reunían todos los días para ensayar. Ése era probablemente el motivo de que se sintieran tan relajados antes de una actuación. Yo aproveché que Tomas y yo nos quedamos solos para hacer cuanto pude para calmarle los nervios.
Después de la segunda vez, creo que al fin se relajó...


León le hizo caso a Vilu <3!!! jeje pacientes, ya viene lo Leonetta!

Unreflecting - Capitulo - 3



Capitulo 3

"Un nuevo trabajo"

Era fantástico escuchar todas las canciones que tocaba la banda. Eran muy buenos. León era increíble. Yo estaba un poco sorprendida de que nadie lo hubiera contratado todavía. Era el vivo ejemplo de un roquero de éxito: rebosante de talento, seductor y tremendamente sexy. Y la banda contaba ya con un nutrido grupo de admiradores. Casi inmediatamente después de que iniciaran su actuación, el suelo alrededor del escenario se llenaba de gente.
Tomas me sacó a la pista cerca del borde de la multitud, donde teníamos más espacio para bailar y movernos con libertad. La canción que tocaba la banda era muy pegadiza y bailable, y Tomas me hizo girar unas cuantas veces antes de estrecharme contra él para bailar pegados. Yo me reí y le rodeé el cuello con los brazos. Luego, me sujetó por la cintura y me inclinó hacia atrás, y me reí a carcajadas. La mayoría de las canciones de los D-Bags eran rápidas, pero Tomas y yo nos sentíamos cómodos juntos y bailábamos a gusto y relajados.
De vez en cuando, alzaba la vista hacia el escenario. León se contoneaba al ritmo de la música mientras sonreía y flirteaba con el público al tiempo que cantaba. Era fascinante observarlo, y, a medida que avanzaba la noche, yo le miraba con más frecuencia.
Miraba la forma en que movía el cuerpo mientras cantaba. En cierto momento, observé que Diego miraba a Maxi con gesto malhumorado. De alguna forma, Maxi respondió a su mirada sin volverse hacia él ni omitir una nota con su guitarra, haciendo que Tomas y yo nos riéramos y Diego pusiera cara de circunstancias. Evan estaba pendiente del grupo, moviendo lentamente la cabeza y riéndose también. León no se percató del incidente o no le dio importancia. Mantenía los ojos fijos en la multitud de fans que lo contemplaban con adoración.
En algunas de las canciones, León tomaba su guitarra y tocaba junto con Maxi. Su guitarra no estaba amplificada como la del guitarrista, y los distintos sonidos se combinaban a la perfección. Comenzó una introducción a una canción más lenta solo, y comprobé que tocaba la guitarra muy bien, tanto o más que Maxi. La mayoría de las personas congregadas alrededor del escenario seguían bailando o moviéndose con desenfreno al son de la música, aunque fuera una canción más lenta, pero algunas parejas junto a Tomas y a mí bailaban agarradas.
Tomas me estrechó contra él, ciñéndome por la cintura. Sonrió con cara de despiste, de una forma que me encantaba, y me abrazó con fuerza. Yo suspiré y le rodeé de nuevo el cuello con los brazos. Pasé los dedos a través de su pelo oscuro y lo besé con dulzura. Cuando la música aumentó de volumen e intensidad, lo abracé más fuerte, apoyando la cabeza en su hombro y aspirando su olor tan familiar y maravilloso. Miré por encima de su hombro, observando a León sobre el escenario. Durante una pausa de la canción, me sonrió dulcemente, y yo le devolví la sonrisa. Luego, me guiñó el ojo. Yo pestañeé, sorprendida. Él se rió.
A continuación, tocaron otra canción rápida. La mayoría de las parejas siguieron bailando separadas. Tomas y yo decidimos continuar abrazados, sonriéndonos y besándonos con ternura. Cuando la canción terminó, León se dirigió al público:
—Gracias por venir esta noche. —Hizo una pausa, esperando que el repentino griterío del público remitiera. Al cabo de un minuto, sonrió de forma encantadora y alzó un dedo—: Quiero aprovechar ahora que están aquí para presentar a mis nuevos compañeros de piso.
Nos señaló con el dedo a Tomas y a mí. Yo quería salir corriendo, pero  Tomas se rió y se colocó junto a mí, ciñéndome todavía por la cintura. Yo lo miré, mordiéndome el labio y lamentando no habernos marchado después de la canción lenta. Él sonrió y me besó en la mejilla mientras León revelaba a todo el bar nuestros nombres.
Sepulté la cabeza en el hombro de  Tomas, avergonzada, cuando el cantante dijo con tono jovial:
—Me alegrará saber que, a partir del lunes por la noche, Violetta va a formar parte de nuestra pequeña y feliz familia del Bar de Pete.
El público comenzó de nuevo a chillar. Yo me sonrojé, sin saber a qué venía ese griterío, y fulminé a León con la mirada, deseando que se callara de una vez. Él se rió al ver mi expresión.
—Quiero que todos se porten bien con ella. —Miró al D-Bag que estaba junto a él observándome y sonriendo de forma indecente—. Especialmente tú, Diego.
León dio las buenas noches a los asistentes, que prorrumpieron de nuevo en gritos y aplausos. Luego, se sentó en el borde del escenario. Mi bochorno se disipó en cuanto dejé de ser el centro de atención. Se me ocurrió acercarme para decirle que había estado genial.

Pero no fue necesario. Casi al instante, cinco chicas se agolparon a su alrededor. Una le entregó una cerveza, otra se puso a juguetear con su pelo y otra incluso se sentó cómodamente en sus rodillas. Estoy segura de que vi cómo le lamía el cuello. Después de presenciar ese espectáculo, comprendí que esa noche León no necesitaba más frases de halago y decidí hacerle un comentario agradable por la mañana.


Les debia un marton de esta nove.... y alli va...
Jany

¿Quien Te Crees? - Capitulo - 146

Hola!!! ¿Me extrañaron? yo se que si XD jejeje oknop. Les pido una disculpa por no haberles subido, esque primero tuve un examen de ingles y digamos que no soy una gringa como @LeonettaPerfect que ella es toda una bilingue XD jeje (Jejeje Te amo!) y por eso estube estudiando :D.
Luego se me corta el internet por fallas tecnicas, asi que apenas arreglaron esto y por eso no pude subir, en verdad lo siento :(.
Una ultima cosa, NUNCA contraten telecable XD jeje me fallaron :( :P.

Ultimos Capitulos!!!!

Capítulo 146

Cuatro meses más tarde...

-¿Así que estas en Doncaster de nuevo?- le dije mientras esbozaba una sonrisa.

-Sí, extrañaba éste lugar. Y espero vengas a visitarme-.

-Por supuesto, ya quiero conocer a mi nueva cuñada- le respondí ansiosa.

Francisco había vuelto a Doncaster. Allí dónde nos habían sucedido tantas cosas malas, dónde nos habíamos críado -distanciados- pero al fin y al cabo, en el mismo lugar.
Hacia dos meses había conocido a una chica, la cual lo volvía condenadamente loco, y yo ya quería conocerla.

-Y la conocerás. Espero no me hagas pasar vergüenza- advirtió él y yo me reí.

-Soy la típica hermanita menor que te arruinará el noviazgo- bromeé. El soltó una carcajada y luego suspiró.

-Espero que no. Debo irme, Martina. Nos vemos en unos días, ¿bien?- se despidió.

-Adiós Francisquito- me reí.

-Deja de llamarme así- se quejó divertido.

-Adiós hermano-.

-Adiós cariño- dijo él y percibí que estaba sonriendo.

Corté la comunicación y suspiré con una sonrisa.
Sentí sus manos en mi cintura mientras yo preparaba el almuerzo, y una oleada de calor recorrió mi cuerpo.

-Te ves tan bien así- murmuró sobre mi oído y su aliento me rozó quemándome.

-¿Así como?- dije en voz bajita y con una sonrisa que él no podía ver.

-Feliz, satisfecha- dijo apremiante y me di media vuelta.

-Tú me haces feliz-.


El sonrió y sus gemas verdes relucieron. Entrelazo nuestros dedos y observó mi muñeca.
Apoye mi mano en su pecho y desabotoné un poco su camisa -bajo su mirada expectante-.

"Martina".

-¿Te he dicho que amo tu tatuaje?- le pregunté con una sonrisa.

-Un millón de veces- rió él.

Jorge. Jorge se había tatuado mi nombre sobre su pecho del lado izquierdo, simbólicamente, del lado del corazón. En la misma letra que el mío, y del mismo tamaño.

-Pero te amo más a ti- murmuré sobre sus labios atrayéndolo de la camisa. Pegó mi cuerpo contra el suyo, y deslizo su boca hacia la mía.
Nos fundimos en un intenso beso que hacía que se me aflojaran las piernas.

-¿Y que hay del almuerzo?- se quejó Gemma, divertida.


Me aparté de Jorge, sonrojada y con la mirada baja, pero con una sonrisa en mis labios.
El rió y se abotonó la camisa.
Derek, el pequeño bebé en brazos de su hermana, estiró sus brazitos hacia él.

El lo tomó en brazos y le hizo caras raras esperando a la reacción del bebé, el cual comenzó a reír con entusiasmo.

-Será tan lindo como su tío- nos dijo Jorge besando la pequeña cabeza de Derek.
Ambas reimos.

-¿Gemma acaso tienes otro hermano?- dije fingiendo asombro y ella estalló en carcajadas.
Jorge me fulminó con la mirada.

-Tu tía es muy mala, ¿verdad?- le preguntó al bebé.


Para asombro de todos, Derek negó con la cabeza.
Y todos volvimos a reír, provocando que la criatura también lo hiciera.

-¿Quieres a tu mami?- le pregunté acariciando su rosadita mejilla. El bebé asintió- ¿a tu tía?- volvió a asentir y sonreí- ¿y al feo de tu tío? ¿lo quieres?-.


Derek se quedó quieto mirándonos a ambas con sus preciosos ojos verdes.

-Si, amo a mi guapo tío- dijo Jorge con la voz aguda y escondiendo su boca detrás de la cabeza del niño. Yo reí.

El bebé alzo una manita y me tocó la mejilla. Sonreí. ¿Alguna vez podríamos tener Jorge y yo, un bebé? La simple idea me hizo sentir fresca, nueva y llena de posibilidades.

Gemma desapareció de la sala con una sonrisa pícara, y dejando a Derek en brazos de su tío mientras yo terminaba el almuerzo.

Jorge que parecía haber adivinado mis pensamientos dijo:

-¿Te gustaría tener hijos alguna vez?-.


Yo le lancé una mirada breve y luego sonreí.

-Por supuesto-.

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ajdakdhiasf XD jeje lo amaron verdad?? yo se que si :P.
Jorge tan ajdkhaksha XD
Jany.