jueves, 21 de noviembre de 2013

¿El orgullo, o el amor? - Capitulo 13

{Capítulo 13}:


En su mente aún no podía creer lo que estaba pasando, en un lapso de dos minutos trato de asimilar todo rápidamente. Primero el día anterior cuando casi comete una locura con Blanco, él mismo paga la renta de su casa, es decir se estaba preocupando por ella -olvidando esto último siguió- luego está en la tienda, feliz de haber regresado y por mucho que pareciera todo perfecto la felicidad no le duró ni veinticuatro horas, la estaban acusando de ladrona por robarse una blusa que ni siquiera había tocado, estaba viviendo en carne propia su peor pesadilla.


- ¿No dirás nada ladrona de tiendas? – se refirió la chica plástica.

- Deja de decirme así. Juro por lo más sagrado que yo no he robado nada – al jurar miro a Jorge a los ojos por necesidad de hacerlo, él por un momento le creyó, ella desde hace tiempo no había jurado algo tan importante ante nadie, y por supuesto lo más sagrado que tuvo fueron sus padres pero lamentablemente ya no estaban con ella. Jorge, de pronto, la tomó por el brazo bruscamente mientras todas las miradas aún estaban sobre ellos, incluyendo la de la rubia, la llevó afuera y les dirigió una última mirada a los empleados boquiabiertos que estaban en la bodega dirigiéndose a ellos.

- No salgan hasta que yo lo ordene – sentenció mientras aún sostenía fuertemente el brazo de la chica, cerró de golpe la puerta y se dirigió con ella al mostrador.

- ¡Suéltame idiota! – replicó, eso lo hizo enfurecer a tal grado que haría cualquier cosa por desahogarse, pero no debía olvidar que ante todo, ella era una mujer.

- Es mejor que te calmes fiera, no te conviene estar tan alzada después de lo que acaba de suceder – soltó él.

- Y según tú ¿Qué sucede?

- ¿Te parece poco? Delante de todos te has robado una blusa cara de la tienda ¿Quieres más? Luego de estar amenazada con que embargarían la casa en donde vives.

- Eso no venía nada relacionado con el tema. No tenías porque sacar mis problemas personales a la luz – unos segundos de silencio había entre ellos, y luego ella entendió - ¿Esto es un plan cierto? Solo pagaste el dinero de la renta para darte el lujo de ventilar mis problemas a los demás ¿Eso era lo que querías? ¿Sacarme en cara todo lo que has hecho por mí? ¡Eres una basura Blanco!

- ¡No te permito que me hables así! Tu puesto en esta tienda pende de un hilo. No creo que hartándome con tus estupideces corras con la misma suerte que la última vez.

- Oh Blanco. No te basto con humillarme delante de todos sino que también me estas amenazando.

- No te amenazo te digo las verdades de frente y directo.

- ¿Sí? ¿Cómo el que pagaste por mí la renta de MI casa? Eso no me lo dijiste de frente, esperaste la oportunidad perfecta para hacerlo y dejarme muy mal delante de todos.

- No soy de tu misma especie cariño – ironizó esbozando una sonrisa hipócrita.

- No seas descarado Blanco, solo lo hiciste para que te debiera un favor y luego cobrármelo ¡O mejor aún! Esperar la primera oportunidad para gritarlo a medio mundo y humillarme mucho más que ese ‘supuesto’ robo de esa blusa.

- No necesito gritar problemas de nadie más, tengo los míos y no me interesa en absoluto los problemas de los demás, muchísimo menos los tuyo.

- Eso no lo pensaste ayer – dijo ella, respiraba agitadamente por la rabia que la embargaba nunca en su vida había robado y al fin que ya tiene uno de sus sueños cumplidos todo se vuelve mierda.

- ¡Basta! ¡Me hartaste con tus tonterías! ¿Por qué no tienes la suficiente madurez para admitir que robaste?

- Señor Blanco ¿Y usted por qué no tiene la caballerosidad de soltar a esta chica? ¿No se da cuenta que la lastima? – dijo una voz ambos voltearon y Martina casi muere en el intento, sorprendida la castaña estaba boquiabierta por ser Pablo el que la haya defendido. Ahí sintió morir.

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