viernes, 15 de noviembre de 2013

Nuestro Amor Esta Oculto - Capitulo - 22


― León ― Pronuncié mientras lo examinaba cuidadosamente. El se encontraba recostado en la cama con las manos detrás de la nuca y el primer botón de su camisa desabrochado. Al verme salir del baño dirigió su vista hacia mí y dibujo una sonrisa en su rostro.
― Hola, Violetta― Se incorporó en la cama y del buro tomó una pequeña cajita.
― No te había visto… pensé que estarías en tu despacho― Mire la caja ― ¿Qué es eso?
El se levanto y camino hasta mi.
― Me lo entregaron desde hace algunas semanas atrás― Abrió la caja y dentro había un anillo― Solo que no había encontrado el momento adecuado para dártelo, pero supongo que este es un buen momento― Lo deslizó por mi dedo anular derecho, debido a que el de la mano izquierda ya se encontraba ocupado con el anillo de compromiso y el de matrimonio.
― Para el amor de mi vida― Leí en voz alta― Violetta Vargas
― Quería que dijera muchas más cosas… pero es un anillo pequeño― Hiso una mueca―
Me quede mirando aquella frase y sentí como las mariposas revoloteaban en mi estomago. León era un hombre muy dulce y cariñoso, y siempre lo había sido, solo que yo hacía que perdiera la paciencia.
― Es muy hermoso, gracias― Le sonreí.
El acarició mi mejilla con su dedo pulgar.
― Si bien no te digo a diario lo que siento por ti, el anillo se encargará de recordártelo―
― Lo sé― Agache mi cabeza― Me siento terrible, ¿sabes?
― ¿Por qué?
― Porque yo no te he dado ni un solo regalo― Suspire― Eso hace que me sienta como… como si estuviera contigo solo por conveniencia―
― No, nada de eso, amor― Me abrazo― Los regalos no son necesarios para demostrar afecto
― Tu lo haces― Espeté
― Si, pero porque me nace… y porque cuando vi ese anillo supe que luciría hermoso en tus manos
― León, ¿por qué siempre has sido tan bueno y generoso conmigo? ― Pregunte ausente

― Porque te amo― Dijo acariciando mi cabello y aun sosteniéndome entre sus brazos.

Yo me quede inmóvil, tratando de asimilar lo que León acababa de decir. Simplemente no lo podía creer. Es verdad que en más de una ocasión me había dicho que sentía cariño hacia mí y que me quería, pero nunca jamás me había dicho un: te amo.
― ¿Te sorprende escucharlo?― Pregunto mirándome a los ojos
― Si, demasiado. Nunca imagine que algún día me lo dirías― Con cautela pase saliva y forcé a mis ojos contener las lagrimas que estaban a punto de salir.
― Pero si no hay día que no pase por mi cabeza― Dijo sonriendo― Siempre me digo a mi mismo lo mucho que te amo, solo que… tenía temor de decírtelo.
― ¿Pero por qué? ― Mi voz tembló
― Bueno, si bien he notado que ya no tratas de alejarte de mí y que además ya no rechazas mis muestras de afecto, también estoy consciente de que aun no sientes algo muy fuerte por mi― Su mirada reflejaba pesar.
― León, en realidad las cosas ya no son así, yo…

Pero su teléfono comenzó a sonar y el silencio mis labios con su dedo índice

― Vamos Violetta, no te sientas obligada a decir algo que no sientes solo por lo que yo te he dicho― Apretó sus labios con los míos― En un momento nos vamos, solo atenderé esta llamada

Mientras el contestaba su celular yo caminé hasta la ventana solo para sentir los rayos del sol, aun sin estar consciente del maravilloso paisaje que estaba ante mí. Cruce mis brazos y una y otra vez sentí como mis entrañas se llenaban de coraje debido a que justo cuando estuve a punto de decirle que… no lo amaba, pero si estaba perdidamente enamorada de él, la llamada nos interrumpió. Posiblemente me quede dándole vueltas al asunto durante más de 3 minutos, hasta que sentí las manos de León en mi cintura.

― ¿Lindo día, no? ― Dijo mirando a través de la ventana
Sacudí mi cabeza un poco y me concentre en regresar  de mis pensamientos a la habitación.
― Si, muy lindo. ¿Problemas en la oficina o algo?
― Veo que no pusiste atención a la conversación― Se rió― Era Chaz, mi hermano. ¿Lo recuerdas?
― ¿El que tiene unos impresionantes ojos Cafes? ― Pregunte mientras lo recordaba
― Si, el mismo. Resulta que el día de ayer se convirtió en papá por primera vez. Es una niña, su nombre es Samantha.
― ¿En serio? Wow, estoy muy feliz por Chaz y… Danielle, ¿cierto? ― León asintió― Espero que los hayas felicitado de mi parte
― Este Lunes habrá una comida en su casa, toda la familia asistirá y por tanto tu podrás felicitarlos en persona, además de que después de 3 meses mi familia volverá a verte― Una sonrisa resplandeciente apareció en sus labios
― Ahora me siento aun más emocionada… y nerviosa, debo decir― Seguramente en ese momento mi cara mostraba terror― Pero por nada del mundo me perdería esa reunión familiar… y ahora con una integrante más, wao que bonito… ¡una bebé!
― Me gusta tu entusiasmo. ¿Te parece si salimos a comprar algún regalo para la pequeña Sam? ― Se quedo pensativo― ¿O es que tenías planeado llevarme a otro lugar?
― No, en realidad no sabía a dónde llevarte― Reí― Solo quería pasar tiempo contigo, pero me parece buena idea ir a comprar un regalo para Sammy
Jus soltó una carcajada que hizo que mirara al techo y riera aun más fuerte
― ¿Qué te da tanta risa? ― Su risa era tan contagiosa que yo también comencé a reír.
― Yo la he llamado Sam y tu Sammy… no cabe duda de que eres muy tierna― Dijo aun riendo
― Si, lo soy. Y más te vale que cuando tengamos hijos seas un padre muy cariñoso y tierno― Dije dándole un golpecito en el hombro.
― Tranquila, lo seré― Tomo mi mano― Bueno vayamos en busca de un lindo regalo.

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