miércoles, 20 de noviembre de 2013

Nuestro Amor Esta Oculto - Capitulo - 35


Lo único rescatable de esa semana llena de misterios era el hecho de que Dora, Alan y Kendall habían vuelto a casa, después de más de una semana de ausencia. Ahora que lo pienso, su regreso también contenía un misterio y era que Kendall ni siquiera había tratado de acercarse a León, y tampoco había discutido conmigo. Eso no era normal. Para nada.
Al fin era domingo y particularmente esta mañana me sentía aun más inquieta de lo normal. Finalmente platicaría con Brandon y él me diría infinidad de cosas, a juzgar por el mensaje de texto que me había llegado en la semana. Cuando me levante León aun dormía, la noche anterior había conciliado el sueño hasta las 3:00 de la madrugada, lo sé porque en varias ocasiones me desperté debido al movimiento que el ocasionaba.
Con un movimiento me incorporé en la cama y aparte la sabana

― Ni lo pienses― Dijo León sujetando mi brazo― Es domingo, tu única obligación es permanecer conmigo todo el día
Me voltee para mirarlo, el tenía sus ojos cerrados y sus labios mostraban una tierna sonrisa.
― Son las once de la mañana, ya es tarde― Dije con voz melosa
― ¿Y qué más da? ― Me atrajo hacia su cuerpo― ¿Quieres saber algo?
― Seguro― Dije mientras jugaba con los dedos de su mano
― Hoy especialmente me siento con ganas de demostrarte lo mucho que te amo, todo el día, sin parar― Dijo abriendo sus ojos
Yo me estremecí por completo, sabía lo que había querido decir con esas palabras. Un calor invadió mi cuerpo y estaba segura de que esa reacción no le había pasado desapercibida a León.
― ¿Qué dices? ― Dijo besando la palma de mi mano― Te prometo que esta vez será aun más especial que la primera
Era una propuesta tentadora, sin lugar a dudas. Pero no, Brandon me estaría esperando.
― Yo… no creo poder― Dije levantándome de la cama― Tengo planes para el día de hoy.
― ¿Qué planes? ― Quiso saber León
― Iré a visitar a una vieja amiga. Se puso en contacto conmigo en la semana, dice que tiene mucho que contarme― Trate de que mi tono fuera lo más convincente posible
― Ya veo― Hiso una mueca― ¿Llegaras muy tarde?
― No lo sé. Hemos quedado de vernos a las dos de la tarde, tal vez este de regreso en casa a las cuatro, más tardar
―Bien, entonces saldré con Ry a tomar una copa,  hace mucho que no lo hacemos― Curvo sus labios― Estaré esperándote… y así tal vez podamos pasar un tiempo juntos aquí, en la habitación― Levanto ambas cejas mientras reía
Solté una carcajada bastante audible y lo bese en los labios
― Me encantaría― Acaricie su barbilla― Pero prefiero que salgas con Ry todo el día, después de todo desde que nos casamos no has salido a ningún lugar
― Claro que sí, es más tu siempre vas conmigo― Se defendió
― Exacto― Le di unas palmaditas en su abdomen― Es momento de que aproveches de la libertad que te estoy dando el día de hoy.
― Que dadivosa eres cariño― Bromeo León― Ambos estaremos en casa a más tardar las siete de la tarde, ¿te parece?
― Trato hecho―

El se acerco a mí  y tomo mi cara entre sus manos. Lentamente me puso sobre él y comenzó a besarme con delicadeza. Sus labios se movían con experiencia, con un ritmo lento, cálido. Tuve que hundir mis manos en la almohada o de otra manera me aferraría a él y le suplicaría que hiciéramos el amor. Con un movimiento rápido el nos hiso girar en la cama, haciendo que yo quedara atrapada entre su cuerpo y el colchón. Sus labios comenzaron a moverse de una manera más insistente, obligando a los míos a separarse para que el pudiese entrar, León ahogo un rugido en mi garganta y mostro aun más pasión en su beso.
En ese momento yo simplemente había perdido la conciencia, sentía como si en cualquier momento fuera a sufrir un desmayo.
― Debemos parar― Dije lo más firme que pude
― Tranquila, me he propuesto mantener el control y así será. Solo quiero besarte una y otra… y otra vez.
Abrí mis ojos y pude observar como sumergía su mirada en la mía, sus ojos color Verdes resplandecían como nunca antes lo habían hecho.
― Bien― Dije sonriendo
 Esta vez fui yo quien comenzó el beso. Era una sensación incomparable. Jamás me había sentido tan llena de felicidad, es más jamás en la vida las mariposas en mi estomago se habían movido con tanta rapidez.
Amaba a León, lo amaba como nunca imagine que llegaría a hacerlo. Desde mi adolescencia había leído una infinidad de libros, y en este momento me sentía igual que las protagonistas  de cada historia de amor que había quedado grabada en mi memoria. León era la clase de hombre que cualquier mujer merecía tener a su lado, sin embargo yo era la única afortunada. Yo había sido la afortunada en casarme con él y eso me hacia la mujer más feliz.
― ¿Me quieres? ― No pude evitar preguntárselo cuando sus labios besaban mi mejilla tiernamente
― Ya sabes la respuesta― Sus labios se posicionaron sobre los míos― Te quiero demasiado― Su aliento choco contra mi boca.
Ambos sonreímos y nos sumergimos en otro cálido beso.

~
― Nos vemos más tarde León― Encendí el coche y baje el cristal del conductor
― Estaré esperándote con ansias, Violetta― Acarició mi mejilla― Te amo, ¿lo sabes, cierto?
Había una cierta nota de nostalgia en la voz de León. Lo mire atentamente y me percate de cómo su rostro se mantenía inexpresivo.
― Si, lo sé― Sonreí― Esta semana has andado un poco raro, ¿quieres que cancele mi cita y hablemos?
― No, no para nada― Atropello las palabras― Es solo que…bueno como sabes hemos tenido mucho trabajo
― Tal vez deberíamos tomarnos unas vacaciones. ¿Qué te parece si visitamos Francia? ― Examine su mirada… no era la misma que la mayoría de las veces, a León le pasaba algo
― Me parece excelente, linda― Una media sonrisa apareció en sus labios― Ya que vengas hablamos de esas vacaciones, ¿de acuerdo?
― A veces me preocupas― Hable sin pensar y él se alejo un poco de la ventanilla― No me malinterpretes es solo que… te he notado ausente, ¿he hecho algo que te haya molestado?
El se acerco de nuevo al coche y acarició mis labios
― No es tu culpa, como ya te lo dije, todo se debe al trabajo― Hiso un intento de sonrisa― Ya casi son las dos, será mejor que arranques
― Que tengas una linda tarde León― Tome su mano― Y no olvides que estas casado
― No lo hare― Soltó una risita ― ¡Que te diviertas amor mío!

Me encontraba frente a la puerta del apartamento de Brandon y sinceramente no se como había logrado llegar sin sufrir un accidente en el camino. En todo el transcurso había estado pensando en León, es como si mi cuerpo fuera manejando pero mi mente se hubiese quedado con el.

Alargue la mano y llame a la puerta, la cual inmediatamente se abrió.

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