sábado, 7 de diciembre de 2013

Nuestro Amor Esta Oculto - Capitulo - 54


León caminaba en círculos por toda la habitación y preocupado miraba el reloj en su mano izquierda

― Ya pasó media hora más y Violetta no regresa― Suspiró― ¿Dónde diablos se ha metido?
― No lo sé. Hace más de dos horas que salió por esa puerta diciendo que no regresaría si nosotros no recuperábamos nuestra amistad― Brandon se puso de pie y miro por la ventana
― Pero ya lo hemos hecho. Ya hemos aclarado todo y míranos…no somos tan amigos como antes pero por algo se empieza― León relajo un poco su entrecejo
― Lo sé. Estoy seguro que será cuestión de semanas para que tu, Ry y yo estemos bebiendo una copa mientras platicamos sobre nuestras interesantes vidas― Brandon sonrió levemente, León se unió a aquel gesto.
― ¿Dónde estará tu hermana? Me preocupa que a estas horas ande sola. Ya casi anochece― León también se acercó a la ventana
― Llamémosla― Brandon tomo su teléfono y comenzó a oprimir teclas
― No te molestes, antes de bajar del coche note que dejo su móvil en el asiento. Iré a buscarla― León comenzó a caminar hacia la puerta
― Voy contigo
― No, mejor quédate aquí por si ella regresa… Violetta sabe mi número de celular, avísame cuando este de regreso, por favor
― De acuerdo― Brandon asintió

¡Maldita sea! Por más que León quisiera salir en busca de Violetta y encontrarla, estaba consciente de que sería complicado, pues ella ni siquiera había mencionado a donde iría. Con una velocidad impresionante León se metió en el coche y arrancó, enfocando toda su atención en las calles y en las personas que caminaban despreocupadas sobre las aceras mientras bebían un café o disfrutaban de un helado.
― Violetta, Violetta. ¿Dónde estás? ― león se afianzo con fuerza al volante y gruño

~
Estaba inspeccionando cada rincón de la habitación, examinando cada posibilidad de realizar una fuga exitosa pero no, solo había una ventana que estaba a cinco metros del piso…si saltaba era muerte segura.
Me senté en la cama y la puerta se abrió, de inmediato me puse de pie
 ― Karla quiere hablar contigo― James estaba recargado en el marco de la puerta
― ¿Qué eres tú de ella? ― Pregunte mientras caminaba hasta la salida
― Ni yo lo sé― Dijo divertido― Ahórrate las preguntas, no puedo contestar porque si no estaré en problemas
― Entiendo― Hice una mueca.
James me condujo hasta lo que parecía ser una biblioteca, en el centro había un gran escritorio color caoba y Karla estaba sentada en el mientras sostenía una carpeta amarilla en sus manos.
― Te lo pondré fácil― Bajo del escritorio con una sonrisa― Firma estos papeles y serás libre
No podía ser tan fácil, no viniendo de Karla
― No te creo― Cruce los brazos― Debes querer algo más
― No, me basta con una firma tuya. Y no me desafíes, no soy tan tonta. Échale un vistazo a estos papeles.

Tome la carpeta y la abrí, me basto con leer la primera línea para cerrarla y ponerla sobre un estante que estaba a un lado

― Jamás me divorciaré de León― Dije con una amplia sonrisa. Karla para nada me intimidaba, en realidad… me divertía lo ilusa que podía llegar a ser.
― No te estoy preguntando si quieres hacerlo. Simplemente lo harás y punto― Sonrió― O…
― ¿O qué?
― Da la casualidad que mi querido amigo James no solo es doctor― Apoyo su mano en el hombro de el― También sabe de mecánica y… el coche de León podría fallar “inesperadamente”
― Tu no harías algo así― Me apresuré a decir
― ¿No me crees capaz? ― Soltó una risita
― Capaz sí; sin embargo dudo que lo hagas, puesto que… estas interesada en  León y por tanto no creo que quieras hacerle daño
― Qué más da― Se encogió de hombros― Si tú te niegas a divorciarte de él, yo jamás podre estar a su lado. Y de que este contigo a que este en el otro mundo, mejor en el otro mundo― Esbozo una sonrisa
Un gran nudo se formo en mi estómago y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Sus palabras me habían dejado horrorizada.
― Aun si yo aceptara divorciarme de León el jamás se quedaría contigo…
― Cállate― Me interrumpió exaltada―Si pude conseguir que estuviera conmigo hace un par de años, puedo volver a hacerlo
― ¡Eres una tonta! León ya no es el mismo que antes, Karla
― Eso no me interesa― Me dio un empujoncito― Créeme tarde que temprano firmarás esos papeles… de hecho más temprano que tarde
Yo la mire fijamente, intentado estudiar esa sonrisa retorcida que tenía en su boca. Karla no planeaba nada bueno.
― James llévala de regreso a la habitación. Y después regresa aquí, necesito que te encargues de… bueno ya lo veras― Karla se sentó en una silla
James asintió y me tomo por el brazo. Yo no proteste puesto que iba demasiado concentrada en analizar cada palabra que Karla había dicho. Habíamos llegado a la habitación y ni siquiera lo había notado.
― Coopera y entra, Violetta― La voz de James me saco de mis pensamientos
― James, por favor no permitas que Karla lastime a León― Mi voz se quebró levemente
Frunció el entrecejo y me miro detenidamente.
― ¿Cuánto llevan de casados?
― La próxima semana cumpliremos cinco meses― Sin notarlo sonreí―
― Dudo mucho que celebren ese aniversario― Lo mire asustada― Karla no te dejará libre sino hasta que firmes ese maldito contrato que ha redactado― Levanto una ceja
― Si yo lo firmo…― Dude en seguir― Si yo lo firmo ¿no le pondrán una mano encima a León?
― Así es― Suspiro― Supongo que tienes el resto de la noche para tomar bien tu decisión final

Sin más, James giro sobre sus talones y desapareció, dejándome encerrada bajo llave.
Me sentía terriblemente cansada y preocupada. Seguramente León y Brandon estaban como locos buscándome, lástima que no me encontrarían, al menos no el día de hoy.

Cuando se ama demasiado a una persona, no se puede pensar en nada más, si no en brindarle felicidad y quererlo desmesuradamente. Pero a veces eso no basta, en ocasiones es necesario hacer sacrificios por ese amor tan inmenso. Es necesario el renunciar a cosas, dejar los sentimientos a un lado; como en este caso.
Me dolería demasiado ver a León sufrir, ver el cómo Karla y James llevan a la quiebra su empresa, o como… cumplen su amenaza de arrancarlo de mi lado haciendo que sufra un accidente.

Pero es que yo lo amo tanto, tanto, tanto, que soy capaz de todo por el, incluyendo la firma del contrato de Karla con el cual le estaría diciendo adiós a León definitivamente...

Sin duda alguna un gran dolor explotaría en mi pecho. Pero si esa era la única manera de que el se mantuviera a salvo, tal vez debería considerar el firmar ese estúpido contrato.

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