domingo, 29 de diciembre de 2013

Nuestro Amor Esta Oculto - Capitulo - 67

― Sé lo que pasa por tu cabeza, te preguntas el por qué me lo ha contado― Sonrió― No le quedo otra alternativa
― ¿A qué te refieres? ― Incliné la cabeza
― Eres muy afortunada. He viajado por todo el mundo y créeme que León es uno de los hombres más maravillosos que conozco. 
― No hay día que no me sienta afortunada de tenerlo a mi lado― Me senté de frente a ella―Definitivamente León es un hombre maravilloso
― Si, lo es― Su sonrisa se incrementó― Estas muy enamorada de él, se nota
Sonreí levemente y baje la mirada, observe como jugaba con mis manos, solo pasaba cuando estaba muy nerviosa.
― Pero… ¿por qué dices tú que León es maravilloso? ― Aclaré mi garganta
― Lo conozco desde hace nueve años, estudiamos juntos en la universidad, creo que es tiempo suficiente para considerarlo mi mejor amigo
Aquellas palabras me hicieron levantar la mirada y me tope con una gran sonrisa por parte de Keyla. Yo en cambio, estaba más que confundida
― Hace cinco años, tuve la “fortuna” ― Hizo aquél ademán con sus dedos― De conocer al amor de mi vida. Nos casamos, tuvimos una grandiosa luna de miel en París y meses después quede embarazada― De su cartera sacó una foto― Ella es Ana, mi hija de cuatro años
― Es preciosa― Dije admirando la foto― Se parece mucho a ti
― Si, pero tiene la boca y nariz de su padre― Hizo una mueca
― ¿Puedo preguntar qué pasó después? ― Dije con cautela
― Me engañó. Prefirió a una mujer más joven y exuberante― Suspiro
― Es un tonto― Tomé su mano― Perdió a una gran mujer. Apenas te conozco de hace unas horas, pero dicen que los ojos son las ventanas del alma, y la tuya es muy pura
― Gracias,Violetta― Sonrió― Él era quien se ocupaba de los gastos de nuestro hogar. Ahora que nos hemos divorciado, solo está obligado a dar una cuota mensual para mi pequeña Ana. Es por eso que fui en busca de trabajo. Mi última parada fue la empresa de León, no sabes lo apenada que me sentí al entrar a su oficina
― ¿Por qué?
― León siempre ha pensado que soy una mujer fuerte. Sin embargo aquel día llore como una niña al contarle que me había divorciado. Él me ofreció trabajo.
― Me da gusto que lo hayas aceptado― Sonreí ampliamente― ¿Quién cuida a Ana?
― Una vecina, pero a veces tiene que salir y debo dejarla en una guardería
― No más. Desde mañana, si me lo permites, yo la cuidaré. Inclusive puedo llevártela a la oficina cuando ya casi sea hora de salida, estoy segura de que León no se molestara.
― ¿Harías eso por mi? ― Sus ojos brillaron― No quiero darte molestias, ni a ti, ni a León.
― No será molestia. Además en cinco meses tendremos un bebé en casa― Suspire― Ana puede servirme de practica

Ambas reímos. Keyla puso su mano sobre la mía y la cubrió.

― Un día las cosas cambiaron, y fue León quien estaba ausente, con la corbata deshecha y un vaso de vodka en su mano. Mi curiosidad fue demasiada y le pregunté qué sucedía. Me dijo que tu y él tenían dificultades
― Es una historia complicada― Sonreí con pesar― Todo fue gracias a una mujer. Pero estoy harta, a la primera oportunidad le diré a León la verdad
― ¿Es cierto que no lo amas? ― Preguntó
― No, eso es una completa mentira― Me recargue en la silla y fijé mi vista en la nada― Lo amo demasiado, como nunca creí que llegaría a amar
― Entonces ya no le des más incertidumbres y demuéstrale cuanto lo amas. Lo he visto triste últimamente, y eso me duele
― Se a que te refieres. Siento horrible no verlo sonreír― Regresé mi vista a ella― Si llegara a perderlo…no se qué sería de mi vida
― Si lo amas, no lo perderás― Dijo con una sonrisa― En realidad, no vine a ayudarlo con papeles, solo quería conocerte. No sabes lo mucho que León habla de ti, cuando lo hace sus ojos brillan como dos estrellas
Lleve mis manos a mi cara mientras asimilaba el último mes. Había sido desastroso, no podía continuar así.
― Me hace bien hablar contigo, Keyla― Asentí
― Es bueno escucharlo― Se levantó― Seguramente querras hablar con León, así que me retiro
― No, no te vayas― Me puse de pie― Ve a su despacho y ayúdale con los papeles, yo mientras haré… otra cosa
― ¿Segura? ― Preguntó
― Si, muy segura― Sonreí― Nos vemos más tarde.

A toda velocidad subí las escaleras y me adentré en mi habitación. Segundo a segundo, la cama fue cubriéndose con ropa y zapatos. Después tome la mayoría en brazos y con paso acelerado y una gran sonrisa en mi cara entré en la habitación de León, la cual desde este momento volvía a ser nuestra habitación. Abrí el closet y todos los cajones. Comencé a meter cada prenda en su lugar. Al terminar seguí como el resto de mis pertenecías, minutos más tarde estaba agotada y justo cuando me sentaba en la cama a descansar, escuché la voz de León llamándome.
Sin perder tiempo abandoné la habitación y fui escaleras abajo.
― ¿Si? ― Mire a León y Keyla, ambos estaban al pie de la escalera
― Debo retirarme, prometí llevar a Ana al cine― Keyla sonreía
― Oh, ya veo― Le di un abrazo― Que se diviertan, y recuerda que a cuentas conmigo
― Gracias Violetta― Me dio un apretón de manos― Hasta pronto
León y yo la acompañamos hasta la puerta y después de que se fue ninguno dijo palabra alguna. Me gire para verlo de frente y note que su vista se concentraba en mí.

― Es muy agradable― Rompí el silencio
― Si, lo es― Asintió― Escuchamos un poco de ruido en la planta alta, ¿qué hacías?
― Oh yo― Dude en seguir― Regresé mis pertenecías a tu habitación
La sonrisa nerviosa que se asomaba en mis labios se desvaneció poco a poco, León me miraba fríamente
― ¿Por qué hiciste algo así?
― ¿Por qué? ― Repetí― Bueno el día de hoy me has besado un par de veces y considere que…
León puso su mano en mi nuca y me acercó a sus labios. Me quede paralizada debido a la brusquedad del movimiento, el aprovecho y comenzó a besarme. Con cada intento de mi parte por corresponder el beso, León me besaba con mayor avidez y esquivaba mis movimientos.

― Te he besado una vez más. ¿Crees que con eso he querido decir que regreses a mi habitación? ― Dijo con arrogancia

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