martes, 24 de diciembre de 2013

¿Quien Te Crees? - Capitulo - 29

Capitulo 29
Con lentitud deliberada abrió su boca y me mordió sin despegar sus ojos de los míos. ¡Diablos! Me puse duro en menos de dos segundos. Si seguía mirándome así la tomaría desenfrenadamente en ese mismo instante, y en aquel lugar completamente público.

-Detente- murmuré sin aliento y poco convincente. 

-No quieres que lo haga- sonrió pícaramente.
¿Quería jugar sucio? Pues bien, yo también lo haría.

-De hecho –susurré sobre su oído- tienes razón, quiero hacerte mía en este mismo instante- continué en tono casi inaudible- quiero que claves tus uñas en mi espalda y me pidas que no pare- le di un breve lametazo a su cuello y su respiración comenzó a entrecortarse. Funcionó.

Ella se quedó mirándome casi hipnotizada.

-Pero aquí no, cielo- aclaré entornando la vista.

-Vamos arriba, ésta noche me quedaré aquí- susurró excitada.

La tomé en brazos y ella comenzó a besar mi cuello mientras subíamos las escaleras. Me indicó con la mano a que habitación entrar.

Moría por hacerle el amor… quería hacerlo. Pero también quería que ella lo recordara. No quería que se arrepintiera, y que al día siguiente me mirara apenada.

La recosté sobre las sábanas de seda y con sus piernas me acercó pegándome a su cuerpo.

Acaricié su mejilla, mientras sus manos recorrían mi espalda.


{Narra Martina}
Admito que seguía borracha, pero un deseo irrefrenable recorría cada hormona de mi cuerpo. Necesitaba tenerlo y sentirlo. Tres meses sin él, sólo hacían que lo deseé más.

Me acerqué a su cuello y lo devoré a besos. Sentía como mis labios ardían sobre su piel mientras el respiraba entrecortadamente sobre mi oído y acariciaba mi cintura.

No quería besarlo en la boca. Sabía que tenía un terrible aliento a alcohol, y sabía que si llegaba ahí, probablemente perdería todo el control. Pero de todos modos… ¿a quién lo importaba? Lo tenía entre mis brazos y nadie me lo quitaría en ese momento.

Comencé a desabrochar los botones de su camisa, llevada por el ferviente deseo en mi interior. Acaricié su duro abdomen mientras el mordisqueaba el lóbulo de mi oreja.

Una vez que le quité la camisa, dirigí mis manos con rapidez y algo de torpeza hacia los botones de su pantalón.
El me miró fijamente a los ojos, y se apartó con rapidez.
Lo miré perpleja.

-¿Qué haces?- pregunté sorprendida.

-Estas ebria- repitió por milésima vez.

-El setenta por ciento de mi cerebro está consciente-.

Bien, no podía decir que estaba sobria, pero tampoco estaba totalmente tomada. No quería que se arruinará mi noche con él.

-Pues yo te quiero al cien por ciento- dijo pícaramente con una sonrisa.

-La borrachera no se me irá hasta mañana- me quejé desesperada mientras él comenzaba a abrocharse los botones de la camisa.

Me miró con cara de “ahí lo comprendes”. Abrí los ojos como platos, y me abalancé sobre Jorge quedando encima de él.

-No no no no- comencé mientras él soltaba una carcajada- vamos, estoy bien, mírame-.

Eso fue un error, no estaba bien, estaba jodidamente ebria y nada podría disimularlo.

-Si, se nota- dijo sarcástico mientras acariciaba mi brazo.

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