martes, 24 de diciembre de 2013

¿Quien Te Crees? - Capitulo - 32

Capitulo 32
-Así que… ¿él la trajo?-.

-Sí, pero no ha pasado nada entre ellos dos- dijo Marco a la defensiva.

-Igual no me importa- mentí descaradamente y él me miró con una sonrisa fácil.

-Estas mintiendo- carcajeó.

-Cállate- me quejé frunciendo el ceño.
¿Cómo diablos me conocía tanto?

-Vamos Martina, admítelo. Estás loca por Blanco.
No podía mentir, estaba perramente enloquecida con Jorge.

-No quiero caer en sus juegos de nuevo-.

-No es por defenderlo pero mi primo que está en la universidad, dice que ya no es el galán rompecorazones que siempre ha sido.
Dudé un momento.

-Un Casanova, nunca deja de serlo, Marco.

-¿Qué ha sucedido entre ustedes?-.

-Es complicado… -me decidí y empecé a contarle cada detalle desde el día anterior antes de que me pasara a buscar-.

-¿Crees que quiere algo enserio contigo?- preguntó pensativo.

-No lo sé. Como ya te he dicho, el nunca dejará de ser quién realmente es.

-Se ha tirado a casi toda la población femenina de Holmes Chapel.

Hice una mueca rara.

-No es necesario que lo digas- él sonrió apenado.

Marco me dejó en mi casa esa tarde a eso de las siete, y lo primero que hice fue ir a bañarme. Necesitaba cepillarme los dientes, y quitarme el maldito alcohol de encima.

Mientras me duchaba el recuerdo me azotó como un relámpago. Jorge me había comprado un cepillo. ¿Seguiría ahí? No lo creo considerando que habían pasado decenas de chicas por su casa, esos últimos meses. Sentía una extraña curiosidad.

A las nueve, el timbre sonó y supuse que sería Jorge para “hablar”.
Ahora, con mi cabeza más despejada, me sentía completamente ridícula y avergonzada por lo de anoche.

Abrí la puerta con decisión, y me asombré al ver mi visita.
-¡Fede!- chillé mientras la daba un abrazo.

-¡Martina! ¡Por fin te encuentro! He venido aquí algunas tardes del mes, pero nunca estás.

-Pasa y hablemos, mejor.
Entró y se sentó en el sofá mientras yo traía unos refrescos.

-¿Cómo te ha ido? Me he enterado que haz terminado el instituto –asentí con una sonrisa- felicitaciones, ahora ya estás en camino a la universidad.

-Gracias- dije no del todo convencida.

-Cuéntame que ha sucedido con Jorge- me dijo de manera directa- se que algo anda mal…
Suspiré y le conté mis tormentosos últimos tres meses hasta el día de ayer.

-Diablos, ustedes dos son tan dramáticos- comentó divertido.

-Lo sé, pero ya basta, no quiero hablar de eso-.

-Bien... lamentablemente debo irme, cariño, he venido aquí de pasada, voy a cenar a la casa de mi hermano-.

-Oh lo siento, debo estar atrasándote. Ha sido un gusto volver a verte, Fede- sonreí.

-Debemos juntarnos más seguido-.

-Llámame algún día y quedamos- finalicé mientras me despedía en el umbral de la puerta

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