lunes, 22 de diciembre de 2014

A Beautiful Wedding - Capitulo 9

Capitulo 9

"Vivo o Muerto"

Jorge:

La puerta de la limosina se cerró de golpe detrás de mí. 
—Oh, mierda. Lo siento. Estoy nervioso. 
El conductor ondeó su mano despreocupadamente. 

—No hay problema. Veintidós dólares, por favor. Luego regresaré con la limo.

La limosina era nueva. Blanca. A Tini le gustaría. Le tendí un billete de treinta. 

—Entonces estará de vuelta en hora y media, ¿cierto?
—¡Sí, señor! ¡Nunca llego tarde!
Se alejó y me giré. La capilla se encontraba iluminada, brillando contra el cielo matutino. Era más o menos media hora antes del amanecer. Sonreí. A Tini le encantará.

La puerta delantera se abrió, y salió una pareja. Eran de mediana edad, pero él vestía un traje formal, y ella un enorme vestido blanco. Una mujer bajita con un traje de vestir rosa pálido los despedía con la mano, luego me notó.
—¿Jorge?
—Sí —dije, abotonando mi chaqueta.
—¡Podría comerte! ¡Espero que tu novia aprecie lo atractivo que eres!
—Ella es más linda que yo.
La mujer se rió. 

—Soy Chantilly. Básicamente me encargo de todo por aquí. —Colocó sus puños a su costado, en algún lugar sobre sus caderas. Era tan amplia como lo era de alta, y sus ojos se encontraban casi escondidos debajo de gruesas pestañas postizas—. ¡Vamos, cariño! ¡Pasa! ¡Pasa! —dijo, empujándome hacia adentro.

La recepcionista en el escritorio me ofreció una sonrisa y una pequeña montaña de papeleo. Sí, queremos un DVD. Sí, queremos flores. Sí, queremos a Elvis. Acepté todos los cuadritos adecuados, llené nuestros nombres e información, y luego le devolví los papeles.
—Gracias, señor Blanco—dijo la recepcionista.
Las manos me sudaban. No podía creer que estuviese aquí.
Chantilly palmeó mi brazo, bueno, más bien mi muñeca, ya que eso era a lo más alto que podía llegar. 

—Por aquí, cariño. Puedes refrescarte y esperar a tu novia aquí dentro. ¿Cuál era su nombre?
—Uh…Martina… —dije, caminando por las puertas que Chantilly abrió. Miré alrededor, notando el sofá y el espejo rodeado por un millón de enormes bombillos. El papel tapiz era concurrido pero agradable, y todo parecía limpio y tradicional, justo como Tini) quería.

—Te avisaré cuando llegue —dijo Chantilly con un guiño—. ¿Necesitas algo? ¿Agua?
—Sí, eso sería genial —respondí, sentándome.
—Ya regreso —canturreó mientras salía de la habitación y cerraba la puerta tras de sí. Podía escucharla tarareando por el pasillo.
Me recosté sobre el sofá, intentando procesar lo que acababa de ocurrir, y preguntándome si Chantilly se había pegado a un enchufe de corriente durante cinco horas, o si naturalmente era así de animada. Aunque simplemente me encontraba sentado, mi corazón latía con fuerza contra mi pecho. Esta era la razón por la que las personas tenían testigos; para ayudarlos a calmarse antes de la boda.
Por primera vez desde que aterrizamos, desearía que Xabiani y mis hermanos estuviesen aquí. Me estarían molestando sin parar, ayudándome a apartar mi mente del hecho de que mi estómago rogaba por vomitar.

La puerta se abrió. 

—¡Aquí tienes! ¿Algo más? Luces un poquito nervioso. ¿Comiste algo?
—Nop. No he tenido tiempo.
—¡Oh, no podemos permitir que te desmayes en el altar! Te traeré un poco de queso con galletas, ¿y quizá un poco de fruta?
—Uh, seguro, gracias —dije, aún ligeramente abrumado por el entusiasmo de Chantilly.

Salió, cerró la puerta, y de nuevo me encontré solo. Mi cabeza cayó contra el respaldo del asiento, y mis ojos examinaron los distintos patrones en la textura de la pared. Agradecía cualquier cosa que evitara que bajara la mirada hacia mi reloj.
¿Iba a venir? Cerré los ojos con fuerza, rehusándome a pensar en eso. Me amaba. Confiaba en ella. Estaría aquí. Maldición, desearía que mis hermanos estuviesen aquí. Iba a perder mi adorada cabeza.




Jejeje Jorge se esta volviendo loco XD  Fin del maratón!!!

Jany

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