viernes, 5 de diciembre de 2014

Loca De Amor - Capitulo 22

Capitulo 22

"Y Cayendo..."

En el segundo en el que me doy cuenta de dónde estoy, en la cama con Jorge Blanco, creo que Jorge se da cuenta también.
Deja de hablar. Deja de reír. La sola bombilla que cuelga del techo hace de su rostro una silueta de color negro por encima de mí mientras se inclina y me besa.
Le devuelvo el beso. Se relaja en mí, contra mí. Y luego se avanza suavemente sobre mí. Siento que me ablando debajo de él, en él, hasta que ya no estoy segura de donde termino yo y Jorge comienza. Nunca me he sentido así antes. Está sucediendo todo demasiado rápido, como si estuviera en un océano, arrastrada por la marea. Y estamos meciéndonos en las olas juntos. No puedo pensar. Escucho a las voces en mi cabeza decirme que tengo que pensar, y pensar rápido.
—Espera —dije.
Me deja de besar.
—Lo siento —le susurro.
Él se inclina hacia atrás.
—Martina, te amo. Lo sabes, ¿verdad?
—Te amo, también. —Si hubiera tenido alguna duda de ello antes, no la tengo ahora—. Pero esto es… Quiero decir, yo no… Jorge, yo no quiero...
Él tira de mí y se sienta en el borde de la cama, con la cabeza entre las manos.
—Está bien, Martina.
—¿Me lo prometes? —le pregunto. No se siente bien. No quiero pensar en la advertencia de Nicole, pero ahora su voz está en mi cabeza. Como si necesitara otra voz allí.
Se vuelve y me sonríe.
—Lo prometo. Y para que lo sepas, yo no planeé esto, en caso de que sea eso lo que estás pensando.
No había estado pensando en eso, pero es bueno saberlo de todos modos.
—Lo sé. Yo soy la que se burló de tu sofá y empezó esta historia en conjunto.
—Eso es cierto —está de acuerdo. Se pone de pie, y salgo de la cama. Llega detrás de mí y reacomoda la colcha—. ¿Qué te parece si soplamos esta trampa de fuego?
*********
Tan pronto como llego a casa, llamo a Mercedes. Cuándo no contesta su móvil, pruebo en su dormitorio. Pero ella no responde allí tampoco. ¿Para qué es buena una mejor amiga que ni siquiera existe cuando la necesitas?
Considero llamar a Nicole, pero conociéndola mejor iría directamente a contarle a Star. Gin tiene una cita, así que no puedo llamarla. No estoy segura de que esto sea algo que yo pueda hablar con Las Chicas de todas formas.
Alguien llama a mi puerta, y mamá asoma la cabeza por la puerta. Lleva un camisón de franela azul claro que hace que se vea muy maternal y de alguna manera me hace sentir mejor.
—¿Todo está bien?
—Sí. ¿Por qué? —Estas palabras están fuera de mi boca antes de pensar en ellas. Son mis respuestas automáticas a la mayoría de las preguntas planteadas por mis padres. Pienso en retractarme, sin embargo, porque no estoy del todo segura de que todo está bien.
Ella sonríe y entra de puntillas en mi habitación como si todavía estuviera dormida, y me podría despertar.
—Estabas haciendo ruidos raros aquí. Gemidos. Gruñidos.
Hago una nota mental de que soy demasiado joven para empezar a hacer este tipo de sonidos.
—Estaba tratando de contactar con Mechi.
De puntitas da unos pasos más y se sienta en la esquina de mi cama.
—Es muy tarde. Debe ser algo muy importante.
¡Puedes hablar con tu mamá! me dice Plain Tini.
¡Sé realista! contesta M.S. Tu madre probablemente no ha tenido relaciones sexuales desde que Mony ha nacido.
—Parece que estás pasando mucho tiempo con este chico, Jorge. —Mamá suaviza algunas arrugas inexistentes en la colcha—. Le tienes que gustar mucho.
—Es muy agradable —estoy de acuerdo, no estoy segura de a dónde vamos con esto. No estoy segura donde quiero ir. Ella conoció a Jorge cuando ha venido a buscarme. Papá incluso lo vio una vez. Mony duerme tanto que no ha podido conocerlo cuando ha venido. Pero Jorge conocerá a Mony en su juego.
Mamá me sonríe. No lleva ningún tipo de maquillaje, y me parece que se ve bien así. O tal vez es solo la mala iluminación.
—Quiero que sepas que si hay algo que quieras saber... sobre muchachos, hombres... cosas así, puedes preguntarme.
—Lo sé. —Probablemente me lo puedo creer. Yo simplemente no puedo imaginarme a mí misma aceptando su la oferta.
—Y el sexo. —Vuelve a suavizar las arrugas de la colcha—. Sabes cómo tu padre y yo nos sentimos sobre el sexo.
—Está bien. Prométeme que no pondrás a mi padre y el sexo en la misma frase nunca más.
Ambas nos reímos nerviosamente. Pero sé que está haciendo grandes esfuerzos para ser mi madre aquí. Así que trato de ayudar.
—Lo sé. Igual, no lo hagas, ¿vale? —Esto es exactamente lo que yo diría a mis hijas si fuera la madre.
Me sonríe y no mira hacia otro lado.
—Probablemente lo habría dicho de otro modo, como que la belleza del acto de amor es cuando existe el compromiso y la seguridad y el amor y el matrimonio. Pero habría resultado lo mismo supongo. —Se pone de pie, y luego se inclina y me besa en la frente—. Buenas noches Martina.
***************
Tomo un largo baño de burbujas y me meto de nuevo en la cama. Y cuando por fin me quedo dormida estoy muy cansada para soñar y demasiado cansada para escuchar las voces en mi cabeza.
Jorge me llama cuando estoy conduciendo a Fred al centro comercial para ir a trabajar a The Twisted Pretzel, es mi deber de los sábados por la mañana. Me siento aliviada cuando él actúa como si nada raro que hubiera pasado anoche.
—Será mejor vernos en Roy Dale —dice después de lo que hemos estado hablado muy acaramelados por unos pocos minutos—. Papá está haciendo inventario. Yo solo puedo alejarme un par de horas. Estaré antes de que comience el juego, pero voy a tener que salir temprano. Papá dice que estaremos en esto toda la noche. Y escucha esto. El ama hacer inventario.
—¿Fue tu padre genéticamente hecho en el mismo laboratorio que mi jefe Pretzel? Sólo pregunto.
—Sip. Estaban en rebaja ese año.
—Te va a encantar Mony, ¿sabes? —le digo antes de que cuelgue.
—No hay duda. Yo soy un bobo cuando se trata de las Mujeres Stoessel. Eso y las mentas de chocolate con la capa de caramelo. Ya sabes, ¿cómo las que te dan después de la cena en restaurantes de lujo?
—Eres halagador. Nos vemos más tarde.
Estoy llegando al juego casi tarde porque el jefe Pretzel muto a nazi Pretzel y lanzó un ataque que no me atrevería a romper filas antes de terminar mi turno, a pesar de que Robbie estaba ya allí para tomar el relevo.
Corro dentro de Roy Dale y escucho las bolas rebotando y el ruido de la multitud que viene del gimnasio. Me alivia ver a Monyy sobre la cancha con todo su equipo haciendo el calentamiento. Está sosteniendo una pelota y mirando a todos alrededor hasta que su mirada se detiene en mí. Entonces se le cae la pelota y avanza apresuradamente hacia mí.
—¡Hola, pequeña! —grito al encontrarla a mitad de camino en el banquillo.
Ella se abalanza sobre mí y lanza sus brazos alrededor de mi cuello.
—¡Marwytini!
Aprieto la espalda. Fue entonces cuando veo a Jorge saludándome desde las gradas.
—Mony, hay alguien que quiero que conozcas.
Ella me suelta.
—Está bien.
Tomo su mano y la llevo hasta Jorge, que ya está en el banquillo caminando hacia nosotros.
—Es un chico —le susurro.
—Está bien.
Nos encontramos con Jorge en lo que sería la línea de las cincuenta yardas si estuviéramos en un campo de fútbol en lugar de una cancha de baloncesto. Va vestido con pantalones vaqueros y un jersey negro, y yo espero que todos en el gimnasio sepan que él es mío, todo mío.
—Mony —le digo asintiendo hacia Jorge—. Él es Jorge Blanco. Jorge, me gustaría que conocieras a mi hermana, una The Dragon, Mony Stoessel.
Jorge se acerca y le da la mano a Mony.
—He estado esperando para conocerte por un buen tiempo. Estoy esperando verlos jugar, Mony. He oído hablar mucho de ti y The Dragons.
Mony le da su más linda sonrisa, que es tan malditamente linda que apenas puedo soportarlo.
—Púrpura —dice ella sosteniendo sus pantalones cortos a los costados como si ella fuera a hacer una reverencia.
—Me encanta ese color —dice Jorge.
Mony sonríe de nuevo, luego se vuelve hacia mí.
—¿Este chico te enferma, Marwytini?
—No tanto —le respondo.
A su favor, Jorge suelta una carcajada.
Desde las gradas viene un silbido que solo podía proceder de Red. La veo detrás de las bancas de The Dragons, sentada junto a Alex. Ella nos saluda.
Jorge y yo ya hemos hablado de Red y Alex. Se acuerda de Alex de la escuela. Nos dirigimos hacia ellos y hago las presentaciones.
Red dice Hola a Jorge y luego baja de las gradas y da a Mony un gran abrazo.
—¡Te he echado de menos dulzura!
—Yo también te extrañé —dice Mony
Red está usando un chándal purpura.
—¡Te gusta el púrpura! ¡Me gusta el púrpura!
—Sí —está de acuerdo Red—. ¡El púrpura manda!
—Te he echado de menos, Red —digo sonriéndole. Ella se ve muy bien. Su pelo es más largo de lo que recordaba. Creo que ha subido un kilo, pero están en los lugares correctos.
—Me alegro de verte, Tinita —dice Red. Se vuelve de nuevo a Mony—. Tú sabes Mony, Chris dice que has llegado a ser una muy buena jugadora.
—Uh-huh —Mony está de acuerdo.
Me encanta eso de mi hermana. No hay una pizca de vanidad en su respuesta. Ella acaba de estar de acuerdo con Chris y no pretender otra cosa.
El timbre suena y Mony se une a su equipo. Jorge y yo nos ponemos al lado de Alex. Red ya está de pie, gritando:
—¡Vamos, Dragons!
—Las mujeres Stoessel cada vez se ponen mejor y mejor —dice Jorge.
—Ahora entiendo por qué hablas de Mony así. Ella es realmente increíble. Puedo decirlo y eso que, yo solo la conozco desde hace dos minutos.
Uno mis brazos a los brazos de él y me inclino para estar tan cerca como se pueda. No creo que me haya sentido más enamorada de Jorge Blanco como lo estoy ahora.
Chris marca desde el salto de apertura y Red se vuelve loca. Alex sabe exactamente lo que decir para calmarla. Hay algo en la forma en que dice “Red”. Eso me tranquiliza, también. Red y Alex pueden alquilarse a sí mismos como la alternativa al Zoloft15. Solo estar cerca de ellos me hace menos ansiosa. Con algunas parejas, siempre me siento entrometida, no importa lo agradables que sean. No puedo evitar la sensación de que están esperando para estar solos de nuevo. Pero Red y Alex hacen a todos sentirse como en familia.
Es un gran primer tiempo, con un montón de acción, y los cuatro pasamos más tiempo de pies que sentados en las gradas.
En el medio-tiempo, lideramos en 22 a 14. Jorge y yo hacemos acto de presencia para charlar con mis padres, porque no puedo ver una manera de escaparnos de eso. Él habla con mamá como si se hubieran conocido por años y ella no para de hablar, aun cuando trato de irnos. Ella lo mantiene informado en todo referente al equipo Dragons. Papá dice Hola cuando caminamos hasta la tribuna y Es bueno verlos de nuevo cuando nos vamos. Jorge tiene que irse en el inicio del cuarto tiempo. Él me da un beso, justo en frente de The Dragons, los padres y todos, grita adiós a Mony, que deja el banco y corre a darle un abrazo.
—Es agradable —dice Red después de que se haya ido.
—Creo que sí —estoy de acuerdo—. Es mi novio —agrego sonriendo como cuando tenía diez.
—Me di cuenta.
No creo que me haya dado cuenta de lo mucho que he extrañado a Red. Siempre pensé en ella como más amiga de Mechi que mía, porque estaban en la misma clase. Pero Red no podría haber sido más agradable conmigo en la escuela. Y si realmente yo necesitaba ayuda, siempre supe que podía contar con ella.
Cambia de lugar con Alex para que ella y yo podamos sentarnos una junto a la otra. Veo la forma en que Alex la observa mientras se mueve por delante de él en las gradas. Levanta las manos un poco, listo para atraparla si se tropieza. Él toca su brazo mientras ella se sienta. Si hay realmente una expresión de amor, ese chico está loco por Red.
—¿Cuánto tiempo hace que tú y Jorge están saliendo? —pregunta Red.
Le doy los detalles en el medio de estallidos y aplausos para ambos equipos. Le cometen falta a Mony y tiene que disparar dos tiros desde Línea de error. Ella erra ambos. Pero cuando el segundo disparo da al aro, su equipo estalla en aplausos para ella. Chris se apresura y le da un abrazo, y luego consigue un rebote y anota.
—Chris está loco por Mony, ya sabes —me dice Red.
—¿Sí? —Miro a Alex y la forma en que está sonriendo me dice que ya conoce esa información.
—Dile acerca de la llamada telefónica —Alex insta.
Red se sienta.
—Está bien. Así que Alex y yo estábamos haciendo palomitas de maíz. Pero escuchamos a Chris hablando de nuevo en el despacho de papá. Y no nos referimos a espiar.
—Sí, claro —Alex interrumpe.
Ella le da un puñetazo en el brazo.
—Así que le escuchamos hablando de baloncesto y averiguamos que había llamado a Mony.
—Ya le había pedido a Red que le escribiera el número de Mony para él esa mañana —Alex agrega.
—No sabía que él la llamó. —Me pregunto si mamá lo sabía, si Mony le dijo, ¿por qué Mony no me lo dijo?
—Es posible que hayas estado en Pretzel —sugiere Red—. De todos modos, escuchamos a Chris preguntarle a Mony si podía darle un beso.
—¡De ninguna manera! —No puedo soportar que esto pasará y que no sabía nada acerca de ello.
—Sí —continúa Red—. Incluso dijo Por favor.
—¿Qué dijo Mony?
—No podíamos oír su parte de la conversación —explica Alex—, sin embargo, pienso que nuestro chico fue rechazado en un buen modo.
Red sigue desde allí.
—Debido a que hay un pequeño silencio. Y entonces, sin perder el ritmo, Chris le pregunta si le gusta Bugs Bunny o Spider-Man. Eso me hace reír. Es el tipo de transición que Mony haría, también.
—Chris ni siquiera parecía molesto o decaído o nada —Alex continúa.
—Sin embargo —Red reflexiona—, me gustaría tener una grabación de la llamada. Estoy seguro que me gustaría saber lo que dijo Mony.
El resto del juego, mantengo un ojo en Mony y Chris y el otro en Alex y Red. Mony no trata Chris de modo diferente de los otros jugadores. Creo que capto a Chris mirando a Mony un par de veces, pero ninguno de ellos parece nervioso cuando están muy juntos. Yo hago una nota mental para preguntarle a mi hermana sobre la llamada de teléfono de Chris cuando lleguemos a casa.
Ver a Alex y Red es otra historia. Se toman de las manos y se ríen compartiendo bromas. Las voces en mi cabeza hacer una carrera de comentarios de la pareja:
Plain Tini: Ellos son una pareja real. Y una pareja muy bien parecida también. Busca lindo en el diccionario, y encontraras una foto de Alex y Red. Ellos son el verdadero amor.
M.S.: Mira, no pueden mantener sus manos fuera de sí. O bien están tomados de la mano o cogiéndose del brazo. ¡Están haciéndolo!
Trato de sacar el pensamiento de mi cabeza. Pero todo el mundo se ha convertido en parejas para mí. Y al mirar alrededor hay parejas sentadas en el gimnasio, la pregunta en mi mente es si estas parejas lo están haciendo.
Quiero hablar con Red, pero no puedo. No con Alex alrededor. Ella está en casa solo los fines de semana. No puedo pedirle que me dedique tiempo que podría estar pasando con Alex.
Pero tengo que hablar. Todavía no he sido capaz de contactar con Alicia en el teléfono. Y de todos modos, Red es con la que quiero hablar ahora. Quiero que me diga cómo Alex y ella pueden permanecer enamorados durante tantos años.
Con menos de un minuto por jugar, rompo el silencio y pregunto:
—¿Red? ¿Crees que Alex puede estar sin ti una hora después del partido? Odio tener que preguntar. Pero necesito hablar.
Ella me sonríe, luego se vuelve y dice algo a Alex.
Sonríe de nuevo a mí.
—No es un problema.
El timbre suena, y es otra victoria para The Dragons.
Felicitamos a Mony y a Chris y los jugadores de ambos lados. Entonces Alex, Red, y yo hacemos el camino al estacionamiento. Alex camina con nosotros hacia Fred.
—Gracias, Alex. Aprecio que me prestes a Red. La traeré de vuelta lo antes posible. Lo prometo.
—Hey, el buen Dios quiere que compartamos, ¿no? —Frunce el ceño hacia Fred—. Solo tienes que traerla en una pieza. —Besa a Red rápidamente, pero ella lo mantiene agarrado de la mano y tira de él hacia atrás. A continuación, intercambian un verdadero beso.
M.S.: Está gritando en mi cabeza, ¡están totalmente haciéndolo!
Cuando han terminado, Alex parece un niño que acaba de ser sorprendido robando galletas.
—Así que están aún enamorados, ¿no? —yo observo.
Red se vuelve hacia mí, con las manos en las caderas.
—¡Nosotros sostenemos que esta verdad es evidente!
—Lo que ella dice —Alex está de acuerdo.
Me rio mucho, porque la amante de historia de Red siempre ha utilizado esta línea de la Declaración de la Independencia en lugar de Duh, como el resto de nosotros.
Red y yo condujimos por un tiempo y hablamos de todo menos de lo que realmente está en mi mente. Luego me estacione en un restaurante de comida rápida, y tomamos patatas fritas para compartir.
—Mechi va a venir al siguiente partido del día después de Acción de Gracias —le digo.
—Hombre, ¡me gustaría verla! —Red exclama—. Estoy muy triste porque tengo que perderme el partido. Ahora voy a perderme a Alicia, también. Es como que perdimos el contacto.
—¿Por qué no puedes estar aquí?
—Alex y yo vamos a California para Acción de Gracias. Es hora de visitar al padre de Alex y a su nueva esposa.
—¿Es cercano a su padre? —Creo recordar cuando sus padres se divorciaron. Y no creo que Alex haya visto a su padre mucho después de eso.
—Nope. No estoy segura acerca de esta nueva esposa. Ella es solo un par de años mayor que nosotros. Pensé que Alex estaba bromeando cuando me dijo que necesitábamos dormitorios separados.
Sé que no voy a tener una mejor oportunidad que esta.
—Habitaciones separadas, ¿eh? Supongo que eso significa que estas mostrando tu afiliación a AEA —hago una broma pero espero una respuesta.
Red niega con la cabeza, luego se vuelve hacia mí.
—La Abstinencia en Acción. Hombre, eso suena como ¿hace mil años? No he pensado eso por un largo tiempo.
¡Lo sabía!
—Éramos muy inteligentes para ser niñas, ¿no?
—¿Lo éramos? Supongo.
Ella entrecierra sus ojos marrones y me deja saber que me entiende.
—Está bien. Puede que no haya pensado en el pacto por un tiempo, pero claro que pienso en la abstinencia todo el tiempo. Tengo que hacerlo. —Ella se ríe. Es la misma risa que recuerdo en voz alta, sin restricciones—. Tengo que hacerlo porque estoy cerca de ese hombre mío, no puedo evitar pensar sobre el sexo —ella suspira profundamente—. Él es tan sexy, ¿no es así?
—Pero… eso quiere decir... tú y Alex no tienen... ustedes no…
—No.
—Pero están tan enamorados.
—Es por eso que estamos esperando hasta casarnos.
—¿No es difícil? —Pienso en Jorge y yo en esa cama en su tienda de muebles, y tiemblo por dentro.
—Sostenemos que estas verdades son evidentes.
Red gira en su asiento y lleva las rodillas arriba, por lo que ella está sentada sobre sus pies, al igual que solía hacer en el piso de mi habitación cuando ella y Mechi iban a escuchar música.
—Está bien —empieza—, el sexo es intenso. Incluso si estás segura que no pescaras SIDA o enfermedades de transmisión sexual, el sexo lo cambia todo en una relación. Se tarda más y crece sin ningún esfuerzo en absoluto. La comunicación requiere de un esfuerzo, ¿por qué trabajar por eso de nuevo? Entonces tienes esta intensa y confusa relación sin ningún lugar a dónde ir.
Deseo que Mechi estuviera aquí para hacer su defensa por el amor verdadero y verdadero sexo. Me gustaría mucho sentarme en el fondo y escuchar los dos debates.
—¿Qué pasa con Alex? ¿Cómo lo estáis llevando?
—Alex y yo tenemos nuestro propio pacto. Él viene de un lugar diferente. Sabes lo mucho que ese chico cree en Dios.
Me siento incómoda por un momento, así que trato de aclararlo.
—¿Así que tiene miedo que Dios lo castigue si tiene relaciones sexuales? —me rio, y lo mismo ocurre con ella.
—¡De ninguna manera! Alex dice que el sexo es cosa de Dios. Dios hizo el equipo, y él sabe cuándo debería ser usado para sacar el máximo partido de la misma. Y tenemos la intención de sacar el máximo provecho de ella, chica. ¡Solo tienes que esperar por el terremoto que se registrará en esa escala Richter en nuestra noche de bodas!
Estamos en silencio durante un minuto. No puedo preguntarle todas las otras preguntas de las voces que gritan en mi cabeza: ¿Cómo lo soporta? ¿No tiene miedo de perderlo? ¿Siente como si fueran los únicos que esperan?
Dirijo la conversación hacia el básquet de The Dragons hasta volver a casa.
—Gracias por las patatas fritas, Tini —dice Red cuando me estaciono en el camino de entrada—. Dile a Mechi que me llame o me mande un mail. —Ella sale de Fred, pero se inclina antes de que se cierre la puerta.
—Se lo diré —lo prometo—. Y gracias, Red. Sé que piensas que estoy loca. Pero yo necesitaba esta noche. Las cosas han estado un poco confusas últimamente.
Ella sonríe y guiña un ojo.
—Tini, sostenemos que estas verdades son evidentes.



Llego su desaparecida xD

Jany

No hay comentarios:

Publicar un comentario