lunes, 1 de diciembre de 2014

Unreflecting - Capitulo 111

Capitulo 111

"No Lamentes Amar A Alguien"

Embargada por los sentimientos que experimentaba hacia él, me acurruqué más junto a León y le apreté la mano. No quería bajarme del coche. No quería que él se bajara del coche. Pero sabía que no podíamos quedarnos ahí para siempre. León me arrancó de mis pensamientos con una pregunta que yo no deseaba que me hiciera.
—¿Qué le has dicho a Tomas?
Me estremecí, sabiendo que mi mentira no resultaría tan convincente como la respuesta que se le habría ocurrido a él. Y el hecho de que él fuera un embustero más hábil que yo no me hacía gracia.
—Que te acostaste con mi hermana y le destrozaste el corazón. Lo cual resulta bastante creíble. Todo el mundo los vio juntos en el bar. Tomas pareció creérselo.
León me miró con el ceño arrugado.
—Eso no funcionará, Violetta —dijo lentamente.
Noté que los latidos de mi corazón se aceleraban.
—Seguro que sí. Hablaré con Anna, para que me respalde. No es la primera vez que he tenido que mentir por ella. Como es natural, no le contaré el motivo..., y Tomas probablemente no le preguntará nunca sobre el tema.
León meneó la cabeza, preocupado todavía.
—No pensaba en tu hermana. No es por eso por lo que no funcionará.
Lo miré, confundida, hasta que de pronto lo comprendí.
—Dios mío..., Diego.
Su gesto de preocupación se intensificó al tiempo que asentía con la cabeza.
—Sí, Diego. Es un bocazas. —Su rostro se relajó y me miró divertido—. No sé cómo no te enteraste por él. Lo tienes bien calado. —Pero su regocijo no duró mucho, y frunció de nuevo el ceño—. Cuando Tomas averigüe que no es cierto...
—¿Qué podía decirle, León? Tuve que decirle una mentira. —Bajé la vista y me miré las manos—. Es posible que nosotros dos...
—No. —Alcé la mirada y comprobé que me sonreía con gesto cálido—. Es imposible. —Mostraba de nuevo una expresión preocupada—. Diego es muy... especial sobre lo que cuenta a los demás. No se trata sólo de que se acostara con ella, sino que se acostó con ella y yo no lo hice. Es decir, que me la robó o algo así. Tiene la extraña manía de competir conmigo...
Le interrumpí.
—Ya me he dado cuenta. —Suspiré y apoyó la cabeza en el respaldo del asiento—. Dios, no había pensado en ello.
León suspiró.
—No puedo garantizarte nada, pero puedo tratar de hablar con Diego. Quizá consiga que cambie la historia. Probablemente tendré que amenazarlo con echarlo de la banda. Bien pensado, quizá lo haga.
—¡No! —exclamé, alzando un poco la voz. Me tapé la boca con una mano, mirando la puerta temerosa.
León me miró extrañado.
—¿Quieres que lo mantenga en la banda?
Lo miré con expresión irónica, esbozando una leve sonrisa, hasta que recordé por qué había protestado.
—No quiero que lo sepa... ¡nunca! No mantendrá la boca cerrada sobre esto. Se lo contará a todo el mundo, con todo lujo de detalles. ¡Se lo contará a Tomas! Por favor, no se te ocurra...
—De acuerdo. —Él apoyó las manos en mis hombros a medida que me invadía el pánico—. Tranquilízate. No le diré nada, Violetta. —Emití un suspiro de alivio y él suspiró también—. De todos modos, no importa. Se lo ha contado a mucha gente. —Me miró con tristeza mientras me recogía un mechón de pelo detrás de la oreja—. Lo siento, pero Tomas averiguará que le mentiste..., y entonces empezará a preguntarse por qué.
Lo miré, tragando saliva.
—¿Y luego qué? Cuando se entere de que le he mentido, ¿cuánto tiempo crees que tardará en averiguar lo nuestro? —pregunté en voz baja.
—¿Cuánto tardará Tomas en adivinar que nos hemos acostado juntos? —León me tomó la mano y entrelazó nuestros dedos—. Bueno, si te quedas aquí conmigo toda la noche, por la mañana ya lo habrá adivinado. —Se rió y apoyó la mejilla sobre mi cabeza. Suspirando, añadió—: No lo sé, Violetta. Quizás unas horas. Unos días a lo sumo.
Me aparté y lo miré, alarmada.
—¿Unas horas? Pero... no tiene ninguna prueba. Es posible que piense...
—Violetta... —León me soltó la mano y me acarició la mejilla—. Tiene la prueba que necesita aquí mismo. —Me recogió de nuevo un mechón detrás de la oreja.
—¿Qué podemos hacer, León? —murmuré, temiendo de pronto que Tomas pudiera oírnos dentro del coche.
Él me miró pensativo unos instantes.
—Puedo poner el coche en marcha y mañana, antes de que amanezca, estaremos en Oregón.
¿Fugarnos? ¿Quiere fugarse conmigo? Sentí una opresión en la boca del estómago. Imaginé que me fugaba con él de noche para no regresar jamás. Renunciando a las clases en la universidad, al trabajo, a los amigos, a todo..., todo salvo abandonar a Tomas. Sentí un dolor lacerante y temí ponerme a vomitar en el coche. La idea de no volver a ver esos ojos azules, cálidos y chispeantes mirándome...
—Eh. —León me acarició el pelo—. Respira, Violetta, no pasa nada... Respira. —Apoyó la mano en mi mejilla mientras yo me esforzaba en hacer lo que me decía—. Mírame. Respira.
Fijé la vista en sus ojos verdes e intensos y me concentré en respirar con normalidad. No me había dado cuenta de que respiraba aceleradamente. Meneé la cabeza al tiempo que las lágrimas empezaban a rodar por mis mejillas.
—Así, no. Él es muy importante para mí. Necesito tiempo. No puedo hablar de eso todavía. —Él asintió con la cabeza y observé que tenía los ojos húmedos—. Lo lamento, León.
—No lo lamentes... —murmuró—. No lamentes amar a alguien. —Me atrajo hacia él para que apoyara la cabeza en su hombro y me besó en la coronilla—. No te preocupes, Violetta. Ya se me ocurrirá algo. Encontraré la solución, te lo prometo.



Abiukasdjkhba primero que nada quería agradecerles por todos los comentarios que me dejan en el blog, Twitter y la página de Facebook, enserio muchas gracias, ustedes siempre saben como hacerme sentir bien. Gracias!

Jany

1 comentario:

  1. Denada Jany te apoyo a full!! Y necesito qur la Violetta termine con Tomas!! Igual te damos gracias a ti por subir esta novela!! Es genial!! GRACIAS!! jany!!
    Psdt: No quiero que Leon sufra mas por culpa de violetta me pone triste :(
    Sigueee

    ResponderEliminar