viernes, 12 de diciembre de 2014

Unreflecting - Capitulo 114

Capitulo 114

"Amor"

Nos tomamos nuestro tiempo, dejando que nuestros dedos y labios se deslizaran sobre nuestros cuerpos, jugando y descubriendo nuevas formas de acariciarnos mutuamente. Escuché los sonidos que emitió cuando lo besé en un punto sensible debajo de la oreja o cuando mis dedos tocaron la cicatriz sobre sus costillas. El delicioso gemido que soltó cuando mi lengua se deslizó sobre la pronunciada V de su abdomen. Él estuvo pendiente de los sonidos que emití cuando me besó en la clavícula, cuando me mordisqueó delicadamente la oreja. De mis sofocados gritos cuando deslizó la lengua sobre mi delicada piel, saboreando lo que se disponía a tomar.
Cuando ya no pudimos resistirlo más, se colocó sobre mí y me levantó los muslos, apoyándolos sobre sus caderas. Su mirada se paseó sobre mi piel, siguiendo las líneas y curvas que al instante acarició con las manos. Cuando me miró de nuevo a los ojos, vi que estaban tan llenos de amor y pasión que me mordí el labio, lastimándome. No de deseo, aunque por supuesto lo deseaba, sino para cerciorarme de que ese momento no era un vívido sueño. Que esa perfección que contemplaba era real... y me pertenecía.
Sin apartar sus gloriosos ojos de los míos, me penetró con una lentitud casi exasperante. Ambos cerramos los ojos, abrumados por la magnitud de las emociones y sensaciones que experimentamos al estar por fin juntos de nuevo. Yo fui la primera en abrir los ojos y acariciarle la mejilla con dulzura.
—Te amo —musité.
Él abrió los ojos y los fijó de nuevo en los míos.
—Te amo con locura —murmuró también.
Entonces, hicimos algo que no habíamos hecho nunca, algo que quizá León no había hecho nunca: hicimos el amor. No fue una simple aventura entre dos personas borrachas. No fue una pasión abrasadora y una necesidad ardiente. Fue mucho más. Él me sostuvo la mano durante todo el rato, mientras experimentábamos algo maravilloso e intenso juntos. Me susurró al oído lo mucho que me amaba cuando era capaz de hablar pese la emoción que lo embargaba. Yo se lo susurré también cuando podía articular palabra. No había dudas, no había temor, no había sentimiento de culpa. Nuestras caderas se movían juntas y por separado en perfecta sintonía, acelerando y ralentizando su ritmo en el mismo momento preciso, como si fuéramos una persona en lugar de dos. Y, aunque comprendí que él estaba a punto de alcanzar el orgasmo antes que yo, se contuvo hasta que pudiéramos alcanzarlo juntos. Cuando lo hicimos, fue un momento glorioso, intenso y perfecto. Él gritó mi nombre y yo respondí gritando el suyo.
Más tarde, me estrechó contra su pecho, temblando de la cabeza a los pies. Escuché su corazón que latía lentamente como el mío, y sentí que unas lágrimas me rodaban por las mejillas. Esa vez no eran lágrimas de culpa, sino de alegría por el inmenso amor que sentía por él, junto con unas lágrimas de tristeza porque no podríamos permanecer juntos más tiempo, porque sólo nos quedaban unos pocos y preciosos minutos. Él también lo sabía. Al mirarlo a la cara, vi la misma expresión de alegría y tristeza reflejada en sus relucientes ojos.
—Te amo —dijo en voz baja.
—Yo también te amo —respondí, besándolo suavemente.
Cerró los ojos y una lágrima rodó por su mejilla, que yo le enjugué.
—¿En qué piensas? —le pregunté con timidez.
—En nada —contestó, sin abrir los ojos.
Alcé la cabeza para mirarlo con detenimiento. Él abrió los ojos y me miró también.
—Trato de no pensar en nada —dijo en voz baja—. Me duele demasiado cuando pienso...
Me mordí el labio y asentí con la cabeza, lamentando habérselo preguntado.
—Te amo —dije de nuevo.
Él asintió con tristeza.
—¿Pero no lo suficiente..., no lo suficiente para dejarlo?
Cerré los ojos y reprimí un sollozo. Confiaba en que no me preguntaría eso..., que no me lo preguntaría nunca. Me acarició el pelo.
—Tranquilízate, Violetta. No debí decirlo.
—León, lo siento... —respondí, pero él apoyó un dedo sobe mis labios.
—Hoy, no. —Sonrió con ternura y me atrajo hacia él para besarme—. Hoy, no..., ¿de acuerdo?
Asentí y le devolví el beso. Luego, me aparté unos instantes.
—¿Crees que...? ¿Crees que si no hubiéramos..., esa primera vez..., que los tres podríamos ser amigos?
Sonrió al interpretar lo que yo trataba de decir.
—¿Qué si tú y yo no nos hubiéramos emborrachado y no nos hubiéramos acostado juntos, los tres podríamos vivir ahora felices y contentos? —Asentí y él reflexionó unos segundos, recogiéndome un mechón detrás de la oreja—. No..., tú y yo siempre fuimos algo más que amigos. —Me acarició la mejilla con el pulgar con ternura—. De una forma u otra, habríamos terminado así.
Asentí con la cabeza y fijé la vista en su pecho. Él me acarició el brazo durante un rato, observándome, y luego preguntó en voz baja:
—¿Te arrepientes de ello?
Alcé la vista y miré sus apenados ojos.
—Me arrepiento de haberme portado mal con Tomas. —Él asintió y desvió la vista. Apoyé suavemente una mano en su mejilla y lo obligué a mirarme de nuevo—. No lamento ni un segundo que he pasado contigo. —Le sonreí con ironía—. Los ratos que paso contigo nunca son una pérdida de tiempo. —León sonrió al oírme repetir la frase que él mismo me había dicho y me besó, un beso que enseguida se hizo más intenso y profundo.




Ansjknjkajs bueno, para que esten más felices xD jejej Por fin beso LEONETTA (En Violetta) fue tan hermoso!! 40 capitulos separados!! y ahora debemos que esperar hasta el 12 Enero :( bue, cambiando de tema, ¿Qué les parecio este capitulo? Pues como hoy fue el beso Leonetta (El cual aun no lo supero XD) quize hacer este capitulo muy especial XD jejeje y como solo subo 2 capitulos Leonettas, les are un maraton de las dos (esta y Acto de iniciación) de 3 capitulos, les iba hacer de más capitulos pero escribir con una mano no es sencillo XD jejejeje por las que no saben, me esguinse la muñeca derecha y pues estoy escribiendo con la izquierda y casi no me ayo y duro mucho escribiendo jejeje XD

Jany

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