viernes, 2 de enero de 2015

Unreflecting - Capitulo 125

Capitulo 125

"Ojala Me Eligieras A Mi"

Cuando entré sin hacer ruido en su habitación, León estaba sentado en el borde de la cama, de espaldas a la puerta y a mí. Aún estaba vestido y miraba fijamente algo que sostenía en la mano. Estaba absorto en sus pensamientos, y no me oyó acercarme a él.
—León... —murmuré.
Se sobresaltó y cerró el puño, ocultando lo que había estado mirando. Se volvió hacia mí al tiempo que escondía la mano debajo del colchón.
—¿Qué haces aquí? Ya hemos hablado de esto. No deberías estar aquí. —Estaba pálido y parecía muy triste.
—¿Cómo pudiste hacerlo?
—¿El qué? —preguntó; parecía cansado y confundido.
—Cantar esa canción dedicándomela a mí..., delante de todo el mundo. Me hiciste polvo. —La voz se me quebró, y me senté en el borde de la cama.
Él desvió la mirada.
—Es lo que ocurrirá inevitablemente, Violetta.
—¿La escribiste hace unos días..., cuando te marchaste?
Tardó un poco en responder.
—Sí. Sé cómo acabará esto, Violetta. Sé a quién elegirás, al que has elegido siempre.
De pronto, sin saber muy bien qué decir, solté:
—Quiero que duermas conmigo esta noche. —Mi voz denotaba una intensa emoción.
—No podemos, Violetta... —Me miró con tristeza.
—No, me refiero a dormir. Sólo deseo que me abraces, por favor.
Él suspiró, se tendió en la cama y me abrió los brazos. Yo me acurruqué junto a él, rodeándolo con mis piernas, apoyando un brazo en su pecho y la cabeza sobre su hombro. Aspiré su increíble olor embriagador, deleitándome con su calor y el consuelo que me ofrecía. La inmensa felicidad de estar junto a él me produjo un intenso dolor al recordar que iba a abandonarme.
Reprimí una lágrima y él me abrazó con fuerza. Lo oí suspirar de forma entrecortada y comprendí que estaba a punto de romper a llorar, al igual que yo. Abrumada por el dolor, dije sin pensar:
—No me dejes.
Él suspiró otra vez y me estrechó contra él, besándome en la cabeza.
—Violetta... —musitó.
Alcé la vista y miré su atormentado rostro, sus ojos llenos de lágrimas, a punto de derramarse. Las mías ya habían empezado a rodarme por las mejillas.
—Por favor, quédate conmigo. No te vayas.
Cerró los ojos para reprimir las lágrimas.
—Debo hacerlo, Violetta.
—Tesoro, por fin estamos juntos, no lo destruyas.
Al oír ese cariñoso apelativo, abrió los ojos y deslizó con ternura un dedo por mi mejilla.
—De eso se trata precisamente. No estamos juntos...
—No digas eso. Claro que estamos juntos. Necesito tiempo..., y necesito que te quedes. No soporto la idea de que te marches. —Lo besé profundamente, tomando sus mejillas entre mis manos.
Él se apartó.
—No lo dejarás, Violetta, y no puedo compartirte con él. ¿Qué podemos hacer? Si me quedo, Tomas acabará descubriéndolo. Eso nos deja sólo una opción... Que me marche. —Tragó saliva para reprimir sus emociones mientras otra lágrima le resbalaba por la mejilla—. Ojalá las cosas fueran distintas. Ojalá te hubiera conocido antes. Ojalá yo fuera tu primer amor. Ojalá me eligieras a mí...
—¡Ya lo he hecho! —contesté sin pensar.
Los dos nos quedamos helados, mirándonos. Por su rostro se deslizó otra lágrima mientras él me miraba con una mezcla de dolor y esperanza que hizo que me arrepintiera de haber ido a su habitación. El pánico que sentía al pensar que pudiera marcharse de nuevo me había inducido a decir algo que sabía que haría que se quedara..., y yo deseaba que se quedara. Deseaba entrar en el bar de Pete de su brazo. Deseaba besarlo cada vez que lo viera. Deseaba hacer el amor con él sin preocuparme. Deseaba dormirme en sus brazos cada noche...
¡Dios mío! De pronto comprendí que deseaba estar... con él.
—Te quiero a ti, León —repetí, sorprendida de mi decisión, pero feliz de haberla tomado por fin. Él me miro como si temiera que fuera a prenderle fuego—. ¿Me has oído? —murmuré, preocupada por su extraña reacción.
Por fin, se volvió y se apretujó contra mí, tomando mi rostro entre sus manos y besándome con intensidad. Su entusiasmo me impedía casi respirar. Le pasé los dedos a través del pelo y lo abracé con fuerza. Él empezó a desnudarme. Me quitó la camiseta sin mangas, pero, antes de que yo pudiera hacerle una pregunta, sus labios oprimieron de nuevo los míos. Se quitó la camiseta, y sus labios volvieron a posarse sobre los míos antes de que yo pudiera articular palabra. Me quitó rápidamente el pantalón y empezó a despojarse de sus vaqueros, cuando, por fin, logré apartarlo.
Lo miré respirando con dificultad.
—¿Y tus... reglas?
—Las reglas nunca se me han dado bien. —Sonrió y se acercó para besarme—. En cualquier caso, nunca he podido negarme a tus ruegos... —concluyó suavemente, besándome en el cuello.
Se quitó los vaqueros y volvió a besarme.
—Espera... —Lo aparté de nuevo—. Pensé que no querías hacerlo... —dirigí la vista hacia la puerta— aquí.
Él introdujo la mano dentro de mis bragas y contuve el aliento.
—Si soy tuyo y tú eres mía..., te tomaré donde pueda y cuando pueda —me susurró con voz ronca al oído; su intensidad hizo que yo emitiera un gemido.
—Te amo, León —musité, tomando su rostro en mis manos y obligándolo a mirarme a la cara.
—Te amo, Violetta. Prometo hacerte muy feliz —murmuró con gesto serio.
Me mordí el labio y empecé a quitarle los boxers.
—Sí, lo sé.





Violetta elijio a León!!!! Solo falta como se lo debe decir a Tomas u.u, bueno...LEONETTA manda!!! XD

Jany

3 comentarios:

  1. hahahaahahahaha.... al fin subise, te extrañe jajaja... me encantó, me encantó, gracias jany, amo ésta novela... que este año sea de mucho éxito para ti... y espero ya este todo muy bien, te queremos.

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  2. Mueriendo en 3 2 1 akkdndkdkfkskdf ELLA SE DECIDIO POR EL! Ahora esperar que Tomas se largue y los deje ser felices Sigue Jany queremos mas porfavore!! Leonetta forever

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  3. AL FIIIIN PENSE QUE NUNCA LO HARIA? POR DEOS MI CORAZON ESTABA LATIENDO MUY RAPIDO

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