domingo, 8 de marzo de 2015

Unreflecting - Capitulo 145

Capitulo 145

"Nuevo Departamento"

Dedicado a Camila!! que el Viernes fue su cumpleaños XD Jejejeje no encontre un disfras de panda   :( XD pero este es mi regalo para ti: 3 capitulos de esta novela!!.
Quiero pastel.. y mucho XD


A la mañana siguiente, me dieron el alta en el hospital. Mi hermana se alegró de la noticia e incluso besó al doctor en la mejilla cuando éste se la comunicó. Como llevaba su uniforme de Hooters —unos shorts color naranja muy ajustados y una camiseta blanca sin mangas demasiado opaca con el logotipo del establecimiento—, el doctor se sonrojó y salió a toda prisa de la habitación. Mi hermana se rió y me ayudó a vestirme y a cepillarme el pelo, que estaba lleno de nudos debido a los días que había permanecido en la cama.
Yo no quité ojo a la puerta mientras esperábamos que vinieran a decirnos que podíamos marcharnos. No estaba segura de quién deseaba que fuera el primero en venir a despedirse de mí, si Tomas o León. No había vuelto a ver a León, y, cuando preguntaba a mi hermana por él, ella fruncía levemente el ceño y respondía: «Por ahí anda». Recordé que él le había pedido que no me dijera que seguía acudiendo al hospital, y me pregunté si se había enterado de que ella me lo había contado en un descuido.
Yo le había hecho sufrir tanto que no se sentía capaz de verme, pero no había sufrido tanto como para olvidarse de mí por completo. Yo no comprendía qué significaba eso. Decía que aún me amaba, y yo lo amaba a él. Incluso ahora, después de mi error en el aparcamiento, después del terrible descubrimiento por parte de Tomas y de la pelea que aún hacía que me despertara a veces gritando, lo amaba..., y lo echaba de menos. Pero entendía su deseo de permanecer alejado de mí, de romper conmigo.
Ludmila apareció mientras esperábamos y se sentó en la cama junto a mí, acariciándome de vez en cuando el brazo o recogiéndome un mechón rebelde detrás de la oreja, descubriendo mi moratón, que tenía ahora un tono amarillento. Nos contó a Anna y a mí anécdotas del bar y las locuras que algunos clientes habían hecho. Empezó a contarnos una historia referente a que Broduey y Maxi se habían compinchado contra Diego, pero se detuvo en cuanto mencionó sus nombres. Ignoro si lo hizo porque supuso que no me apetecería oír una anécdota sobre unas personas tan cercanas a León o porque él también figuraba en la historia. En cualquier caso, no tuve valor para preguntárselo.
Anna asumió las riendas de la conversación en cuanto surgió el
nombre de Diego, y, cuando terminó de relatarnos su historia, incluso la dulce Ludmila, que no se impresionaba por nada, estaba roja como un tomate. Anna seguía riéndose a carcajada limpia cuando Tomas entró en la habitación.
Nos saludó a todas con un gesto de la mano. Me sorprendió verlo a esa hora y vestido con un atuendo informal. Cuando le pregunté como era no estaba trabajando, se encogió de hombros y dijo que se había tomado el día libre para ayudarme a instalarme en el nuevo apartamento. Al ver mi expresión, arqueó las cejas y dijo con tono seco:
—¿Qué van a hacer, despedirme?
Sonreí y le di las gracias, y los cuatro nos pusimos a charlar amigablemente hasta que vinieron a darme el alta.

Ultimos Capitulos

Jany.

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