miércoles, 9 de diciembre de 2015

If It Comes To Trush Again - Capitulo 19

Capitulo 19

"Solo Tu"

Me reí un poco y le arrojé la camiseta. Justo cuando empezaba a olisquearla con una sonrisa boba en la cara, sonó la puerta. Intenté de inmediato recuperar la camiseta, pero se puso en pie y se alejó un paso. Se le iluminó la cara mientras la dejaba sobre la encimera.
—Por fin. Ha llegado la comida. Crucé los brazos sobre el pecho y una pierna sobre la otra porque era muy consciente de lo poco que llevaba puesto. Entonces se irguió con las manos en las caderas y no pareció importarle que lo único que le separaba de la desnudez absoluta era un trozo de tejido negro.
—¿Qué comida? ¿De qué estás hablando?
Inclinó la cabeza hacia mí sonriendo de oreja a oreja.
—Pensé que te entraría hambre, así que pedí una pizza mientras estabas en el cuarto de baño.
Me quedé mirándole con la boca abierta, y se dio la vuelta para salir de la cocina.
—¡León!
Se volvió y le señalé con la mano su cuerpo glorioso pero casi desnudo. Se palmeó el pecho y luego las caderas.
—Oh, es verdad.
Se acercó sin dejar de sonreír a su montón de ropa, que estaba al lado de la mesa. Supuse que buscaría los vaqueros para ponérselos, pero lo único que hizo fue cogerlos y rebuscar en los pantalones hasta encontrar un bolsillo.
Pocos segundos después, sacó su cartera.
—Será mejor que pague, ¿no?
Balbuceé algo ininteligible, y se inclinó hacia mí para darme un beso rápido. Mi mano se quedó señalando su piel suave y musculosa cuando se dio media vuelta y se apresuró a abrir la puerta para recoger la comida… sólo en calzoncillos cortos.
Meneé la cabeza y recogí su camisa, que tenía a los pies, para taparme el pecho.
No se me podía ver desde la entrada, pero si lo veían a él así, bueno, podrían suponer que no estaba medio desnudo a solas. Enrojecí un poco más y me tapé la cara con las manos. Bueno, eso me pasaba por estar con un hombre que no conocía el pudor. Sabía que tenía un aspecto atractivo, y no le importaba quién más lo supiera. Había días que yo daría cualquier cosa por tener esa clase de confianza en mí misma. Sí, eso también estaba en mi lista de tareas pendientes. Le oí abrir la puerta y saludar a alguien. Después oí unas risitas… unas risitas de mujer.
Suspiré y sacudí de nuevo la cabeza. Cómo no. Tenía que ser una chica quien repartiera las pizzas el día que León decidía abrir la puerta en calzoncillos. Me lo imaginé apoyado en el quicio de la puerta, con cada músculo maravilloso perfectamente definido mientras la chica del reparto babeaba sobre el pepperoni. Al menos, también vería con claridad mi nombre tatuado sobre su pecho.
«Lo siento, chica, pero el chico buenorro que te da el billete de veinte dólares me pertenece. ¿Ves? Lo dice justo encima de uno de sus pectorales».
Sonreí y me exasperé conmigo misma por pensar aquello. Las risitas no pararon en ningún momento, y me pareció que duraban una eternidad mientras esperaba. Cuando por fin se cerró la puerta y León volvió a la cocina con una caja de pizza en la mano, tenía una sonrisa realmente hermosa. Se borró un poco cuando vio que me había tapado con su camisa.
Me señaló con la otra mano, en la que sostenía una caja más pequeña.
—No, no. Eso es hacer trampa. Tenías que estar tan desnuda como cuando salí de aquí.
Miré al techo y dejé caer la camisa.
—¿Aunque estuvieras tonteando con la repartidora?
Dejó la caja grande en la encimera y torció los labios en una mueca.
—No estaba tonteando. Decidí probar a tener esa confianza en mí misma que parecía fluir con tanta facilidad de su cuerpo y me puse en pie. Me recorrió de arriba abajo con la mirada, y su sonrisa se ensanchó de nuevo.
—¿No estabas tonteando? —Me puse delante de él, eché la espalda hacia atrás y me llevé una mano a la cadera para imitar la pose que utilizaban todas las modelos de ropa interior sexy. Le señalé con la otra mano la caja pequeña—. ¿Qué tienes ahí?
Se mordió el labio y se encogió de hombros.
—Tenía unos aros de cebolla que le sobraban. Me dijo que nos los podíamos quedar si queríamos. Hice un movimiento negativo con la cabeza y él se echó a reír.
Dejó a un lado la caja y me tomó de la cintura para apretarme contra su cuerpo. Le rodeé el cuello con los brazos mientras sus labios subían por mi cuello hasta la oreja.
—No puedo evitar que las mujeres me encuentren atractivo. —Paseó la boca por encima de la mía con un contacto suave, ligero como una pluma, al mismo tiempo que metía una mano bajo las bragas para agarrarme por el trasero—. Pero yo sólo te veo atractiva a ti —me murmuró.
Comencé a jadear y pegué la boca a la suya. En ese momento, por mí podría haberle hecho un baile sensual a la repartidora para conseguir esos aros de cebolla, y no me hubiera importado. Bueno, sí me hubiera importado, pero lo habría pasado por alto. Puede que fuera el objeto de deseo de mucha gente, pero yo era su único objeto de deseo. Cuando ya pensaba en quitarme la poca ropa que me quedaba, se separó de mí un paso. Me tomó de la mano y me hizo girar alejándome de él para luego atraerme de nuevo. Reí, y le puse la otra mano en el pecho un momento antes de que me apartara con otro giro.
Él se puso a reír también, y bailamos en la cocina durante unos segundos con el único acompañamiento musical de nuestra alegría… y en ropa interior.
No volvimos a la partida, y nos comimos las porciones pegajosas entre giros y pasos de baile.
León me entretuvo por completo con la comida y las risas e hizo desaparecer todos los posibles nervios que pudiera albergar respecto a la mañana siguiente. También hizo desaparecer cualquier posible vergüenza que sintiera. Pocas porciones después de la pizza y de los aros de cebolla que tanto le había costado conseguir, ya estaba meneando mi cuerpo apenas cubierto de ropa delante de León. Casi me caí de la risa cuando él decidió imitar mis movimientos, y por fin disfruté de un poco de confianza en mí misma.
Y él era la razón por la que sentía esa confianza.
Su mirada, su contacto, su sonrisa, su risa… Nadie era capaz de hacerme sentir tan… adorada. Mientras bailaba en la cocina con él sentí que podía lograr cualquier cosa y supe sin ninguna duda que el día siguiente sería perfecto

#DiciembreDeIICTTA
Les estoy poniendo mucho Leonetta....Creo que ya es hora de empezar a los conflictos...¿Que dicen?XD

Jany

1 comentario:

  1. Hermoso cap... Pero porfa conflictos todavía no déjame ser Feliz un poco Mas.... Sigueeeeeeeeeeeeeeeee... PD:no seguirás con Hush Hush....

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